Yoga: La experiencia de un yogui en el camino de la unión

¡Hola yoguis y yoguinis! (Yogui = hombre que practica yoga. Yoguini = Mujer que practica yoga), mi nombre es Antonio y te doy la bienvenida a mi página. Que sepas que me hace muchísima ilusión escribir esto y que tú lo estés leyendo.

Para tu tranquilidad y para que sepas quién te está recomendando accesorios de yoga o prácticas, déjame contarte un poquito de mi experiencia en el camino del Yoga con una breve historia donde te contaré algo que posiblemente te sorprenda:

En el 2014, mi novia de entonces Bárbara, la cual tenía el título de profesora de yoga tras haber realizado el TTC en Canarias (Teacher Training Course de la Yoga Alliance de 200 horas), me regaló por mi cumpleaños una esterilla de yoga MUY buena que compró en una tienda especializada de yoga de Madrid. ¿Sabes? no sabía que ese regalo marcaría un antes y un después en mi vida. Por cierto, a mí me fascinaba que una mujer alta ejecutiva como ella es, también hubiera sacado tiempo para estudiar durante un mes un curso de yoga.

Aunque la esterilla me pareció un regalazo por la calidad y por la originalidad, yo no le hice demasiado caso salvo alguna práctica habitual, y así pasaron los meses hasta que un día en la casita de campo me dio por ponerme a hacer los saludos al sol que ella me había enseñado.

Sin darme cuenta, estuve cerca de una hora en un estado de fluidez como nunca había experimentado antes. El sudor que caía de mi cara acompañaba a mi respiración y cada asana (postura) era más y más fluido. Cuando terminé la sesión y vi la hora no me podía creer que hubiera pasado tanto tiempo si darme cuenta. Algo hizo click en mi cabeza y supe que había ocurrido algo muy importante en mi vida.

Desde ese momento empecé a tomar (un poquito) más enserio la práctica del yoga y trataba de buscar momentos en la semana donde practicar algunos minutos con alguna clase guiada.

A veces fui a alguna clase desperdigada. A veces, durante un largo viaje que hice, conocí a alguien que me animaba a hacer yoga. A veces, pensaba que sería bueno organizar mi día para que pudiera practicar un poquito más.

Así siguieron pasando los años donde intercalaba alguna práctica ocasional de Hatha con largos períodos de tiempo sin prácticas, hasta que llegó el 2017 y fui a vivir a un piso en La Latina con mi gran amigo Mario. Un día mientras iba caminando por Lavapiés pasé frente a Yogaconmigo y, no sé si fue el incienso de la puerta o su slogan «Show up classes», (ven cuando quieras sin reservar, pagas lo que quieras), pero entré, pregunté, y al día siguiente acudí a una clase guiada de Hatha yoga.

Una cosa es dar clases sueltas de yoga, y otra muy distinta es dar una clase de yoga con un profesor que lleva en la sangre la enseñanza, filosofía y amor por el yoga.

Desde ese día empecé a ir dos o tres veces por semana a yogaconmigo y, aunque he de admitir que siempre me daba pereza el pensar en ir, cada vez mi ánimo y mis ganas de ir crecían y crecían. Era TANTO lo que recibía tras cada hora y media de clase, tanta fluidez, tanta calma y tanta flexibilidad, que cada vez me costaba menos esfuerzo.

En una ocasión, cuando iba a pasar por la puerta de yogaconmigo, vi un cartel en el corcho que decía algo así:

Los 7 escalones en el camino del yoga.

Escalón 1: Descubres el yoga.
Escalón 2: Practicas yoga muy ocasionalmente.
Escalón 3: Un día descubres que algo le ocurre a tu cuerpo cuando practicas yoga.
Escalón 4: Empiezas a practicar yoga más a menudo buscando ese estado de paz y fluidez.
Escalón 5: Cada vez quieres practicar más, pasando de un día o dos semanales, a tres, cuatro, cinco, seis días semanales.
Escalón 6: La idea de estudiar para ser profesor de yoga empieza a circular por tu mente.
Escalón 7: Estudias el TTC de yoga de 200 ó 500 horas.

Y a partir de ahí empieza otra escalera diferente de la que, si quieres, un día te cuento en persona.

Vi el cartel, me pareció curioso y entré a mi práctica, después de camino a casa empecé a pensar en eso de estudiar el curso de profesor de yoga. ¿Yo? ¿Un curso de yoga? Eso no tiene ningún sentido.

¿O sí?

Poco a poco la idea fue convirtiéndose casi en una obsesión y empecé a buscar por internet para ver qué se aprendía en esos cursos, mi sorpresa no pudo ser mayor. Como siempre intento hacer, para aprender algo intento acudir directamente a la fuente de donde proviene.

No me gustan los intermediarios.

Así que empecé a buscar cursos de yoga en Rishikesh, la cuna del yoga en la India, y empecé a informarme.

Cuando compré el billete a la India y reservé el curso, lo siguiente que hice fue apuntarme a un reto de 30 días de Bikram Yoga porque quería tener mi cuerpo preparado para recibir tres horas diarias de clase.

Unos meses después aterrizaba en el aeropuerto de Nueva Dheli y, tras unas horas de autobús, llegaba a Risikesh, pueblo al norte de la india bañado por el río sagrado Ganges y bajo las faldas del Himalaya.

Sí, el mismo pueblo donde fueron los Beattles a aprender meditación transcendental y donde fue la época más prolífica de creación de canciones de toda su carrera.

Curso de yoga TTC de Yoga Alliance.

Más o menos un curso de yoga es así;

1) Te despiertas a las 5 de la mañana.
2) Clase de canto. Si no sabes qué le ocurre a tu cuerpo cuando cantas, mírate este vídeo. Y eso que no te hablan del más básico que es la vibración producida por tu voz, la cuál ayuda a eliminar tensiones en los órganos internos. Estos son algunos otros beneficios de cantar la sílaba sagrada Om.

  1. Tu concentración aumenta.
  2. El canto Om mejora tu sistema inmunológico y por lo tanto la capacidad de tu cuerpo de autocuración, es decir, favorece la homeostasis celular.
  3. Mejora tu concentración.
  4. El canto Om produce una vibración y sonido que se siente a través de las cuerdas vocales y los senos nasales y paranasales, limpiando las vías respiratorias.
  5. Al hacerlo de manera continuada, entras en un estado de meditación y profunda relajación.No tienes que creerme, por supuesto. Si te interesa, o si algo en tu interior te susurra que lo que digo es verdad, pruébalo. Si no, olvídalo.

3) Clase de limpieza del cuerpo, panchakarma (desintoxicación del cuerpo y la mente)y Sharkarma. La limpieza del cuerpo de la antigua filosofía yoga no es como te piensas. En un panchakarma aprenderás a limpiar tus fosas nasales, tu garganta, tus intestinos, tu hígado, tus ojos.

  • Neti: Limpieza de fosas nasales.
  • Dhauti: Antar dhauti (Limpieza interna). Sirsha dhauti (limpieza de cabeza) y hrid dhauti (limpieza torácica).
  • Nauli: Método para fortalecer los órganos abdominales.
  • Basti: Método para lavar el intestino grueso.
  • Kapalbbati: Técnica de respiración para purificar la región frontar del cerebro.
  • Trataka: Técnica para mejorar la concentración.

¿Sabes que lo que hoy se conoce como hipopresivos o ejercicios de suelo pélvico y está tan de moda lleva practicándose miles de años en la india? Pues sí, se llama Uddiyana Bandha, y es sólo una de las muchísimas técnicas de cuidado del cuerpo.

¿Sabes que lo que se consigue con la hidroterapia del colon y cuesta entre 75 y 150 euros, se lleva practicando miles de años en la India y se llama Shank Prakshalana y es menos invasivo para el cuerpo?

4) Clase de yoga intensiva, 1,5 horas.
5) Desayuno ayurvédico shatvico no inflamatorio. Durante 30 días comerás tres veces al día alimentos que van a favor de tu salud física y mental, no en contra como estamos acostumbrados en occidente.
6) Clase de la filosofía del yoga. Aprenderás las bases de la sabiduría de donde surgió el hinduismo, el budismo y el cristianismo.
7) Clase de anatomía. Aprenderás los músculos y huesos más importantes del cuerpo  y útiles en función de su interacción con nuestro entorno. Aprenderás las regiones del cerebro, los centros energéticos del cuerpo llamados chakras o, oh, ¡sorpresa! también llamados glándulas. Tiróides, timo, pituitaria, gónadas (testículos y ovarios), pancreas…
8) Clases de posturas de yoga: Aprenderás para qué sirve cada asana (Postura) de yoga, sus beneficios, sus indicaciones y contraindicaciones. Aprenderás por ejemplo que con la llamada «reina de las posturas» o Sirshasana, se estimula el suministro de sangre hacia el cerebro, lo cual nutre las neuronas y limpia las toxinas. La sangre y la linfa acumuladas en los miembros inferiores como la pelvis y abdomen, vuelven a circular hacia el corazón y luego hacia los pulmones y finalmente, una vez que han sido purificadas, al resto del cuerpo. Aorenderás que este proceso nutre las células de todo el organismo humano y que el flujo de sangre más oxigenada contribuye al mejor funcionamiento de la glándula pituitaria y por lo tanto de todo el sistema endrocrino.

9) Comida Shatvika.
10) Descanso.
10) Clase relajada de yoga de 1,5 h. (De lunes a viernes tendrás 3 horas diarias de clase de yoga, más 1,5 horas los sábados).
11) Clase de ayurveda. Aprenderás cómo alimentarte correctamente para conservar la salud durante la mayor parte de tu vida.
12) Cena a las 19:00 h.
13) Rato libre.
14) A las 22 deberías estar durmiendo.

Además, aprenderás técnicas de meditación y concentración, aprenderás el yoga Nidra (el yoga del sueño), recitarás mantras y verás conciertos de Kirtans (música india que eleva tu estado de conciencia. No te preocupes, no tienes que creerme). Y además, pasearás por Rishikesh mirando todo con nuevos ojos y descubriendo un mundo que no puedes siquiera imaginar.

Cuando terminé el curso, ya no era la misma persona. Adelgacé 10 kilos, dejé de comer carne por voluntad y sin mirar atrás, mejoré en cada aspecto de mi vida que me propuse, y salvo en muy raras ocasiones, no volví a perder el tiempo.

Mi camino del yoga toma una nueva dirección: Asthanga yoga.

Después de pasarme 30 días practicando tres horas diarias de yoga y de ver mi nuevo cuerpo, volví a España y seguí yendo a algunas clases de Hatha yoga, que es más bien tranquilo y cada clase y orientación de la sesión dependerá del maestro.

Aunque seguía disfrutando las clases, algo me decía que el Hatha yoga no era mi camino y que yo necesitaba pasar al siguiente nivel. Buscaba avanzar más en mi práctica. Recordé las palabras de mi compañero en Rishikesh Sam. Sam me contó que cuando descubrió el Asthanga yoga supo que había encontrado su práctica: A mí me ocurrió lo mismo.

Desde diciembre de 2018 practico unas cuatro veces por semana en Asthanga Yoga Madrid, donde los profesores son lo más parecido que he visto nunca a un gurú de la India.

No crees que con tu cuerpo podrías llegar a esto, ¿verdad?

No soy quién para convencerte.

A diferencia del Hatha, el Asthanga siempre sigue la misma secuencia. Siempre.

Ashtanga yoga secuencia

Al tener siempre la misma secuencia y al cubrir esta secuencia TANTAS partes del cuerpo, mejorarás tu flexibilidad y fuerza en cada clase, en un camino que no tiene final pero que cada paso te pone a prueba.