Los mejores huevos rotos del universo… ¡digo de Madriz!

Podría haber inaugurado esta serie de Los mejores de Madrid (que espero sigáis con devoción y comentéis sin piedad) con “El Mejor Cocido”, como pequeño homenaje al plato castizo por excelencia. O con “La Mejor Hamburguesa”, para desatar esa típica y muy necesaria guerra de bandas en el comedor de vuestra oficina. Y aunque tendréis ambos rankings a su debido tiempo, hoy me apetecía empezar con otra cosa.

La verdad es que si hay un plato que asocio con Madrid, con sus bares de siempre, y con la vida que te atrapa a cualquier hora entre sus calles, son los huevos rotos. Esa sencilla mezcla de huevos fritos, patatas y algún otro ingrediente, normalmente cárnico, que alcanza el nivel de manjar de dioses si se disfruta con una Mahou bien tirada mediante.

Los huevos rotos, o huevos estrellados, se remontan a tiempos inmemoriales. Ya sabéis eso de “¿Qué fue antes? ¿El huevo o la gallina?”. Bueno, pues no tengo la respuesta a semejante misterio de la humanidad, pero estoy bastante segura de que los huevos rotos fueron justo después.

¿Qué son los huevos rotos?

Ya sabéis que los huevos son uno de los alimentos más baratos y que más proteínas aportan y, esto no sé si lo sabréis o no, pero no hay alimento más agradecido y fácil de cultivar que una patata. Si a esto le añadimos cualquier parte del cerdo que antiguamente se sacrificaba para meter en conserva y poder alimentar a toda la familia durante gran parte del año, habremos dado, muy probablemente con el origen de este rico platillo.

Yo nunca he visto a una persona triste sentada enfrente de unos huevos con patatas. Huevos-con-patatas. Fácil. Sencillo. Para toda la familia. Y nunca mejor dicho. Y entonces, si su elaboración es tan sencilla ¿qué nos vienes a contar hoy? -os preguntaréis. Pues hoy os voy a descubrir cinco lugares en los que daros un homenaje de alma y de los que no me cabe duda, saldréis bendiciendo a todos nuestros antepasados por haber mantenido y perfeccionado la más antigua de las recetas.

¿Dónde comer los mejores huevos rotos de Madrid?

El Almendro, en C/ del Almendro, 13

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Fotografía de Valruderman.

El Almendro es una taberna de las de toda la vida, de las de toda la vida de “Madriz”. Está dividida en dos plantas, y si tenéis suerte y pilláis mesa en la parte de arriba (no aceptan reservas, así que id a primera hora porque se llena todos los días), podréis degustar este y otros de sus manjares frente sus enormes ventanales, con vistas a una de las zonas más auténticas del Madrid de los Austrias, ya que está en pleno barrio de La Latina. Pero en la parte tranquilita, la baja, la que sigue molando de verdad y aún resiste al empuje de las cadenas y franquicias que, perdonadme, pero se están cargando el barrio.

Y aquí me vais a permitir que incluya unas líneas de silencio en honor a ese gran bar que fue El Chotis, con sus paredes abarrotadas de fotos del Acueducto de Segovia en los años 70, y sus simpáticos y perfectamente vestidos camareros (de toda la vida de “Madriz”, también) que siempre te acompañaban la cañita con un pincho de tortilla de tres dedos y la mejor de sus sonrisas. Hace unos cuatro años, me desperté un día y lo habían convertido en una Tagliatella, y a punto estuve de echar unas lágrimas castizas. Así que esta es también una de las razones por las que os traigo hoy esta entrada, para que Madrid pueda seguir siendo Madrid gracias a todos los huevos rotos que os vais a papear en estos cinco históricos templos de la ración.

Bueno que me puede la nostalgia, vamos ya con aquello por lo que hemos venido al Almendro ¡sus increíblemente alucinantes y perfectamente cocinados huevos rotos! Os prometo que no tienen rival en la capital, y me he recorrido muchos bares y tascas intentando encontrar algo que les hiciera sombra.

Los huevos rotos del Almendro son tan famosos que les dedican casi una página entera de su carta, ya que como tercer ingrediente nos ofrecen infinitas posibilidades, que van desde los clásicos con taquitos de jamón (mis preferidos), hasta los muy sabrosos huevos rotos con morcilla, pasando con los siempre triunfadores huevos rotos con virutas de foie.

Se presentan en una bandeja sencilla (¡y muy grande!), con las crujientes, aunque para nada toscas, patatas cortadas (y perfectamente escurridas) en láminas de un grosor increíblemente perfecto y unos huevos de corral de yema amarillíiiiiiisima por encima, sobre los que se distribuyen los pedacitos del ingrediente que hayáis elegido. Importante; los huevos están sin romper, para deleite y gustirrinín del personal.

La ración completa es hermosa, por lo que os recomiendo que la calculéis para unas 3 o 4 personas. Si sois dos, podéis pedir media, que también la tienen.

No me puedo ir del Almendro 13, (de hecho creo que nunca lo he hecho), sin acompañar esta delicia con una botellita de Antonio Barbadillo (también tienen media, pero esto lo he hecho menos veces). Os prometo que Madrid se os quedará pequeña y durante muchos, muchos, muchos años en la retina.

Como la cañita de Mahou también es sagrada, la podéis pedir mientras esperáis a que os sirvan, os pondrán unos riquísimos y altamente adictivos altramuces para abrir boca.

Los huevos de Lucio, C/ Cava Baja, 35

Fotografía de Steve_e_pee

En mi periplo por encontrar un digno competidor del Almendro, quise ir a lo seguro y me metí un día en Los Huevos de Lucio dispuesta a probar sus famosos huevos rotos, que incluso dan su nombre al local.

Los huevos rotos más famosos de España (y seguramente, del mundo entero), mantienen su receta desde 1975 y están ricos; la patata está bien hecha, aunque más jugosa que crujiente, y los huevos saben a huevo de verdad. La mezcla está ligada con un generoso chorro de buen aceite, pero no resultan para nada pesados. Su secreto son, sin duda, las lonchas de jamón ibérico que todo el mundo querrá pillar antes que tú, ¡así que no te despistes!

Los Huevos de Lucio ya forma parte del folklore gastronómico de Madrid, y además se sitúa en la arteria principal de La Latina, por lo que es más que probable que te encuentres con algún rostro conocido con tanta hambre como tú.

Casa Paco, en Pza. Puerta Cerrada, 11

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Casa Paco es un clásico. Un clásico de los de fotos en las paredes, de los de raciones gigantescas y de los de dueños de tercera generación. Es tan clásico que hasta los Pereza esperaban allí a que su chica (¿Lady Madrid? ¿Margot? ¿La chica de Tirso?) terminara de acicalarse en el espejo de algún apartamento de techos altos de La Cava Baja. Bueno o Alta, no sé.

Lo que sí sé es que los huevos de Casa Paco son especiales, porque además de estar buenos, pueden degustarse en la plaza en la que confluyen cinco de las calles más antiguas y vivas de Madrid, un punto neurálgico en el que la vida no se detiene nunca.

Patatas fritas de corte clásico, con huevos de calidad, el aceite justo, y finas lascas de jamón ¡como en casa, oye!

No sé os debería decir esto, pero os recomiendo que paséis del postre y caminéis los cuatro pasos que separan a Casa Paco del bar Plaza Menor, un bar con aire de cueva muy acogedor, con buena música y unas tartas caseras que solo son empatadas en riquez por los Gin Tonic de mil variedades que prepara su dueño. En serio, es planazo.

Taberna La Carmencita en C/Libertad, 16

Fotografía de tabernalacarmencita

Salimos de La Latina para irnos hasta la zona de Chueca, para mi gusto uno de los barrios más paseables del centro de Madrid.

La Carmencita es uno de esos lugares que podríais haber conocido con vuestros padres, pero que al que ahora querréis llevar a vuestros novios, porque es donde siempre vais con vuestras amigas cuando estáis hasta el moño de la vida moderna y necesitáis coger aire, fuerzas y cerveza, en un lugar que podría estar en el pueblo de vuestros abuelos.

Es un lugar castizo, pero castizo de esos con gusto, y su personal hace honor a la famosa amabilidad madrileña. Sus huevos son ecológicos y los puedes configurar como más te apetezca; morcilla, jamón, chorizo, paletilla… ¿Eso que escucho son vuestras arterias aplaudiendo?

Así como los tres anteriores lugares de peregrinación los recomiendo más para una velada nocturna, La Carmencita es el sitio perfecto para picar unas raciones a medio día, sobre todo porque tienen un vermú casero famoso en el mundo entero, que no os podéis saltar.

Los Rotos, en C/ Huertas, 74

Fotografía de huevosfritoss

Otro lugar que ha tomado su nombre de su especialidad más famosa. Los Rotos está en pleno barrio de Huertas, que a pesar de ser una de las zonas más guiris de Madrid, todavía conserva bastiones como este, en los que se puede comer rico y a buen precio.

Estos huevos difieren un poco de la receta clásica, aunque es muy probable que también se comieran así antiguamente, ya que descansan sobre un blandito mollete de pan, lo cual no significa que no vayas a querer untar el plato al terminar, ya te aviso.

Podríamos decir que Los Rotos es como el Corte Inglés de los terceros ingredientes, ya que además de los clásicos con jamón o chorizo, podemos aderezar el plato con gulas, boletus o ternera con pimientos. Además, los sirven en una sartén tan genuina como el local.

Probablemente sea la opción más económica de las aquí presentes, así que es el lugar perfecto para quedar el fin de semana para celebrar la vida entre amigos. Después os podéis ir a echar una copa y unos bailes para bajar el atracón al Mi Madre Era Una Groupie, que pilla justo al lado. ¡Y a gozar!

Ahora me encantaría que me contarais cuales son, para vosotros, los mejores huevos rotos de Madrid, porque pienso ir a probarlos todos. ¡A ver si conseguís que tenga que editar la entrada!

¡Que aproveche!