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El mejor fisioterapeuta de Pamplona, mi opinión personal

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Hoy no vengo a hablaros de mascarillas faciales ni de libros, que son, lo reconozco, dos de mis pasiones. Una es de gustos heterogéneos, sí…

Pero lo que quiero contaros hoy es algo mucho mejor, aunque empieza mal, muy mal… Y es que empieza con un terrible dolor de espalda, contracturas infinitas de esas que te agarrotan hasta el cuello y pinzamientos que hacen palpitar tu espalda por sitios que deberían estarse quietos.

Algunos de vosotros (muchos, pillines, aunque sufráis en silencio) me entenderéis. Y por eso mismo pensaréis que estoy loca de atar (que puede que sí, pero no por esto); porque, ¿no había dicho que quería hablar de cosas superfantásticas? ¿Y qué tiene de superfantástico un dolor de espalda?

Está claro: ¡superarlo! Y es que quiero contaros cómo he dicho adiós a mi dolor de espalda.

Y es fácil contarlo, porque se trata tan solo de un nombre propio: Eli Arrechea.

Eli Arrechea es la mejor fisio de Pamplona. Si sois de esta zona o, simplemente, el balonmano profesional es una de vuestras pasiones, seguro que os suena el nombre.

¡Normal! Eli Arrechea forma parte del cuerpo técnico del Helvetia Anaitasuna, equipo que actualmente milita en la elite del balonmano español. Y ella es, en buena, parte, responsable y garante de sus éxitos tanto en la competición nacional como en la europea.

Porque, una vez que decidí que mi espalda no iba a curarse sola, la elección estaba clara: yo quería ir al mejor fisioterapeuta de Pamplona, porque pudiendo acudir al mejor fisioterapeuta de Pamplona sería de tontos no hacerlo. ¿No os parece?

Algunas cuestiones previas

Vale. Hagamos un alto. Seguro que llegados a este punto os estáis preguntando una serie de cosas:

¿Cómo sabes que Eli Arrechea es la mejor fisio de Pamplona?

No lo sé, simplemente es mi opinión completamente subjetiva. Lo digo porque he acudido a su consulta y me ha convencido todo. Y os aseguro que no es fácil convencerme.

Antes de ir a verla, me dejé influir por su carrera, su trayectoria académica y profesional… y el boca a boca, y sobre todo de una amiga muy amiga que la conoce y… Ya sabéis cómo funciona esto.

Y, como a mis lectores les considero de algún modo mis amigos, quiero hacer lo mismo por vosotros: Simplemente recomendaros algo bueno.

¿Has acudido a otros fisios antes para afirmar que ella es la mejor?

No. Si mi primera consulta no hubiera sido satisfactoria, probablemente lo hubiera hecho. Pero lo fue, y mucho. Así que todas las veces que necesité un fisio, aunque solo sea para prevenir, llamaré a Eli Arrechea.

Si no has contrastado la información… ¿Qué clase de moto nos estás vendiendo?

Probablemente todas las motos posibles, pero es imposible identificar de un modo empírico al mejor fisio de Pamplona. Habría que visitarlos a todos y hacerlo con la misma patología y en el mismo estadio… lo que es imposible.

De lo que trata este artículo es de una opinión muy personal sobre la fisioterapia y sobre el hecho de recomendar alguien que a mí me parece excelente en su profesión.

El caso es que si he acudido a una fisio que ya de por sí contaba con excelentes referencias y me ha dejado como nueva… ¡Estoy segura de lo que digo! Elisa Arrechea es la mejor fisioterapeuta en Pamplona y ahora me toca explicaros mi experiencia con ella.

¡Al loro!

¿Fisioterapia para mí? Si no soy deportista…

Retomamos entonces el relato donde lo habíamos dejado, que es con mi espalda hecha polvo y yo hecha un mar de dudas.

El caso es que soy periodista y eso supone muchas horas sentada frente a un ordenador. Mal sentada, diría yo. Empezamos mal, muy mal. Pero es que además llevo una vida bastante sedentaria y tacháááááán… redoble de campanas (me gustan más que los tambores)… tengo ansiedad. No pretendo haceros una confesión íntima; os lo digo porque la ansiedad es como el estrés pero a lo bestia, y el estrés hace estragos en las articulaciones y en los músculos.

Así que mi espalda está la pobrecita cogida con pinzas, indefensa ante mis malas posturas y mis malas artes emocionales. Y claro, duele. Aunque muchas personas de mi entorno me habían recomendado en multitud de ocasiones que fuera a un masajista / Fisio / Osteóta o lo que tú quieras, sobre todo cuando las contracturas o incluso los pinzamientos resultaban especialmente dolorosos, nunca acababa de dar el paso.

¿Por qué? Porque un masaje relajante me parecía a mí, la rubia de los stilettos, un poquitín demasiado… snob. Y, por el contrario, un masaje terapéutico me parecía innecesario, reservado para el entorno sagrado de los deportistas profesionales o las lesiones decretadas y derivadas por las autoridades médicas. Qué ilusa era.

Pero, de repente, Eli apareció en mi radio de acción. Seguidora del deporte navarro, con una amiga en las filas de la prensa deportiva foral entusiasta donde las haya, el nombre de la mejor fisio de Pamplona empezó a sonar a mi alrededor, hasta que me enteré de que había dado un gran paso en su carrera y abierto una clínica propia. La decisión estaba tomada.

Eso sí, tomada a destiempo, porque cuando por fin decidí ir a una sesión de fisioterapia me seguía sentando mal, sí, y seguía teniendo ansiedad, sí, y la espalda seguía resentida… pero menos. Sin embargo, pensé, quizá sea mejor acudir a la consulta sin una escabechina muscular. Y pedí cita.

Una de las peculiaridades de la Clínica Barial es que no tiene un horario fijo, por lo que resulta imprescindible solicitar cita previa; los compromisos de Arrechea con el balonmano así lo requieren. Pero no te preocupes, puedes hacerlo por teléfono o rellenando el formulario de la web (http://eliarrecheafisio.com/contacto.html). La respuesta será rápida y precisa.

Miércoles de invierno, 08.30. Comienza mi experiencia con la mejor fisio de Pamplona

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Una cita de trabajo me ha obligado a adelantar la sesión, a lo que Eli no me pone ningún problema. ¿Veis? Un argumento más a mi favor, porque la calidad de un profesional no se mide solo por los resultados que logra en su trabajo, sino por múltiples factores: uno de los más importantes, el trato al cliente (y cuando el cliente es un paciente, añado yo, mucho más relevante aún).

Creo que el frío y la lluvia helada me contraen aún más la espalda, así que siento unas pequeñas punzadas al llamar al timbre de la clínica. Tres segundos y me abre una sonrisa enorme delante de un rostro joven y fresco. Me envuelve la calidez y piso por primera vez la Clínica Barial que, si aún no os lo he dicho, se encuentra en el barrio pamplonés de la Rochapea, en el número 10 de la calle Juslarrocha.

Mi primera impresión es que se trata de un local de apariencia estrecha pero muy bien distribuido, ya que las salas, a la derecha, cubren cualquier tipo de necesidad: las cabinas de masaje, el gimnasio, el despacho… De repente, el entorno se aparece diáfano.

En mi caso, como no padezco ninguna lesión concreta, nos saltamos el trámite de una entrevista previa en el despacho (necesario para quien acuda al especialista por prescripción médica), donde Eli estudia cada caso concreto, los informes médicos si los hubiera y las especificidades de cada paciente.

Yo, simplemente, me desvisto de cintura para arriba, me despojo de los botines y de las gafas y me tumbo boca abajo en la camilla. No soy tan consciente como otras veces de que tengo todo en mí contraído hasta que las manos expertas extienden la crema y empiezan a trabajar la zona lumbar.

Poco a poco, subiendo, insistiendo donde procede, las sensaciones se suceden: relajación, distensión, molestia, dolor placentero, dolor más fuerte… Hasta llegar a mi punto crítico, la zona cervical. En esta parte de la sesión ya soy plenamente consciente de que esto está funcionando, de que algo se está moviendo por debajo de mi piel paliducha y amargada.

Además, Arrechea te permite el descanso, la charla y el silencio. Es una de esas personas que saben hablar y callar, las dos cosas con sentido, manteniendo una conversación que no requiere esfuerzo y riendo mucho. Porque algo de brujería hay en la medicina, y más si la practica alguien cuyas raíces se hunden en la tierra de Elizondo.

Cuando la hora llega a su final, Eli coloca un par de electrodos en la zona superior de mi espalda, la más castigada, y me deja unos minutos de electroterapia. ¡Genial! Y, para terminar, vuelta en la camilla y unos estiramientos (no hay que hacer nada, solo relajar la cabeza sobre sus dedos y dejarse llevar). Nada más placentero para terminar una sesión muy muy fructífera.

Y tras mi primera sesión en la clínica de Eli Arrechea…

Me visto con una mueca de satisfacción en la cara, salgo de la cabina más feliz que una perdiz y… ¡jarrazo de agua fría! Llegan las advertencias, si bien tras la misma sonrisa contagiosa: que no haga ejercicio en lo que queda de día, que quizá me duela algo la espalda…

Bah, pienso yo. Tonterías. (Total, ¿por qué me voy a creer lo que me dice la mejor fisio en Pamplona sobre su especialidad? Si es que soy más lista que nadie…).

CREEDLO. Después, duele. Incluso si vuestra visita al fisio ha sido por algo tan nimio como en mi caso, DUELE. No es un dolor intenso, ni nada comparable al tema por el que has acudido a la clínica. Los yoguis me entenderán: ¿sabéis ese primer día de yoga después de un tiempo, cuando regresas tranquilamente y en estado zen a tu casa y de repente te empiezan a doler músculos y articulaciones que no sabías ni que existían? Pues existen y, al ser trabajadas, responden con unas agujetas muy concretas y extendidas por todito todito el cuerpo (o toda la espalda, en este caso). Tanto es así, ¡que hasta me miré en el espejo para ver si tenía moratones! Como soy la princesa del guisante… Pero no, todo estaba en orden y mi espalda, en proceso de curación.

El resultado de acudir a la mejor fisioterapeuta de Pamplona

mejor fisio pamplona

¡Yuhuuuuuu! Soy otra. Mi espalda no existe, mi cabeza levita por encima de mi cuerpo liviano… No, en serio: la diferencia es abismal, porque casi me había acostumbrado a vivir con ese dolor, esa molestia, esa punzada… ¡Y no sentir nada de eso es mágico!

La fisioterapia es lo que tiene: no es magia, sino una técnica más que compleja y contrastada, pero que puesta en práctica por los mejores de su profesión se convierte en algo muy parecido a brujería de la buena.

Claro que una sola sesión no os va a librar para siempre de un mal, y menos de una lesión concreta, pero para eso está Eli, para estudiar cada caso y planificar el tratamiento más adecuado. Porque, si de algo sabe Eli Arrechea, además de balonmano y de fisioterapia, es de dolor; no en vano fue víctima de una de las lesiones más temidas por deportistas de prácticamente todas las disciplinas, la rotura del ligamento cruzado de la rodilla.

Quizá por eso, por su trayectoria como deportista, por sus extensos estudios en la materia (podéis verlos todos en la web), por su trabajo en el deporte de elite, Eli Arrechea es la mejor fisio en Pamplona. Pero no, no es solo por eso; también lo es por esa sonrisa que enarbola ante las lesiones, los pacientes, las adversidades, los éxitos y los retos que, seguramente, le hará escalar, sin abandonar esta clínica que os animo a visitar, hasta su principal sueño y tratar a la selección absoluta de balonmano. Ya está en camino.

De modo que vosotros… ¿A qué esperáis? Perded el miedo a la fisioterapia: tengas contracturas o una lesión, seas deportista o el príncipe del sofá, un jovenzuelo o un anciano… ¡Todos pueden mejorar de sus problemas con los mimos, el cariño y el trabajo del mejor profesional!

Así que ya estáis tardando en llamar a Eli Arrechea. Id a la clínica y, después, lo contáis. No le dejéis a nadie sin la oportunidad de ser tratado por el mejor fisioterapeuta de Pamplona.

Os recuerdo que el teléfono para pedir cita es el 601 43 44 09.

Y, si os apetece, le podéis decir que os recomienda una rubia loca que escribe unas cosas muy chulas en esta web.

Reseña Panorama
Opinión
Periodista y proyecto de historiadora del arte. Me apasionan los fantasmas, la literatura del siglo XIX, Quim Gutiérrez, el chocolate y los gatos persas. Intento ser normal, pero creo que no me sale del todo bien. Aquí intento ayudarte y divertirte.

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