Aprender a meditar con MUSE, el lector de ondas cerebrales y neurofeedback

Hace unas semanas tuve la suerte de asistir a las conferencias de Singularity University que se celebraron en Madrid, y sin duda mi charla favorita fue de la Dra. Divya Chander, neurocientífica, neurocirujana y anestesista del hospital de Stanford.

En menos de una hora la doctora nos habló de los últimos avances científicos en la neurociencia y de cómo estos van a cambiar el mundo en el que vivimos: Controlar los ordenadores con la mente, curar enfermedades como el parkinson, robots que operan con un nivel de destreza impensable para los humanos, etc.

Y de todo lo que habló, hubo dos puntos que me llamaron especialmente la atención: Los cacharritos EEG (Electroencefalograma) para uso particular, y el Neurofeedback. Los EGG son lectores de ondas cerebrales que nos muestran en directo qué onda está surcando nuestro cerebro en ese mismo instante, y el Neurofeedback que básicamente se centra en funciones cognitivas como la atención (¿te suena de algo eso del mindfulness?).

Como practicante de meditación desde hace años imaginé las increíbles posibilidades que tienen esos aparatitos, así que nada más llegar a casa me puse a buscar información y me encontré con un artículo que describían la experiencia con uno de los primeros EEG en salir al mercado: el Mindwave de la empresa Neurosky, algo muy básico para aprender a meditar pero un buen lugar donde comenzar.

El artículo estaba firmado por Pablo F. Iglesias, alguien que parece estar siempre en un millón de fregaos. Sin pensármelo dos veces escribí a Pablo y le propuse que escribiera un artículo para Recomendaciones y Tendencias hablando de uno de los últimos modelos.

La idea era sencilla: Yo le mandaba el mejor modelo que pudiera pagar, él lo probaba unas semanas y escribía para esta casa un artículo contando su experiencia. Después quedaríamos a tomar unas cervezas y comentar la jugada.

¡Dentro Pablo, enséñales a aprender a meditar!

Muse prueba pabloyglesias

Cerca de tres años hacía que no le volvía a meter mano a un aparatito de estos.

En agosto del 2016 publicaba por mi página un análisis del Neurosky, uno de los primeros gadgets de monitorización de ondas cerebrales enfocados al mercado de consumo.

Hay que tener en cuenta que por aquel entonces ya había varios en el mercado, pero los precios eran prohibitivos (400 euros de entrada) para aquellos que, como un servidor, simplemente querían trastear un poco con esto de los mindwaves.

Lo comentaba, de hecho, en la misma pieza, explicando cómo funcionaban los clínicos (la máquina de electroencefalogramas que tenemos en los hospitales), y cómo lo hacía el de Neurosky, que por razones obvias (por escasos 100 euros te haces con uno) sólo contaba con tres mediciones, basadas en la monitorización de dos estados mentales (meditación y atención) y una acción física (el parpadeo de ojos).

El año pasado sacaron al mercado una versión actualizada del chisme que, como ya ocurriera con la primera, está muy enfocada a ofrecer el hardware, y que sea la comunidad quienes generen en su propio market de aplicaciones los que se va a poder hacer con él.

De hecho, cuenta con una serie de herramientas para desarrolladores de apps (API en el argot técnico) y poco a poco han ido creciendo hasta convertirse en una de las principales referencias en esto de la medición de ondas cerebrales… del usuario de la calle.

Por supuesto han surgido aplicaciones de asistencia a la meditación, pero también juegos que “controlas con la mente”, además de muchas pruebas de concepto.

Pero hay vida más allá de Neurosky. Vaya que si la hay.

Hace ya cosa de un mes Antonio, el admin de esta página, me escribía precisamente después de haber indagado algo sobre estos dispositivos y caer en mi artículo del Neurosky.

Pronto surgió feeling entre ambas partes, y aunque ya no soy muy dado a esto de escribir en otras páginas, las ganas por ver cómo ha evolucionado el panorama me hizo llegar al acuerdo de que me enviaría a casa otra diadema de cuantificación con la idea de que preparase un análisis.

Éste es el resultado tras un par de semanas utilizando a diario Muse, de InteraXon.

Encendido muse pabloyglesias

Qué son las ondas cerebrales y qué tipos de ondas cerebrales hay

Básicamente hay que ser consciente de que nuestro cerebro no deja de ser una máquina que funciona por estímulos eléctricos. Las neuronas mandan pulsos con la información que se transmiten a lo largo y ancho del cuerpo para tensar o relajar nuestros músculos, y que con ello, podamos realizar acciones.

Y todo esto genera un ruido, un feedback: las ondas cerebrales.

Por no desempolvar los apuntes de telecomunicaciones y aburrirte con fórmulas que nos permitan entender porqué una onda se representa como ves en las gráficas, y ya de paso, comprender cómo hay que leer este tipo de figuras, nos saltamos toda la parte técnica para centrarnos en lo que de verdad nos importa, y es que nuestro cerebro produce diferentes tipos de ondas cerebrales, cada una asociada a una serie de acciones físicas y mentales.

Por ejemplo, se sabe que una persona sana dormida produce muchas ondas delta, y que si nos concentramos mucho en algo en específico (por ejemplo mantener una conversación), produciremos más ondas beta.

Por aquí dejo un gráfico (en inglés, eso sí) que resume el tipo de onda asociada a cada actividad.

Brainwave graph

Lo que hace Muse, y en líneas generales el resto de diademas de brainwaves del mercado, es transformar estos estímulos en datos y/o acciones que tengan un uso específico. Los sensores de Muse analizan estos patrones de onda que produce nuestro cerebro mientras estamos meditando, y eso lo transforma en una serie de gráficas y una serie de sonidos ambiente que nos sirven para retroalimentar nuestra sesión.

Es decir, pasamos a obtener un feedback en tiempo real de nuestro estado de concentración/meditación. El llamado Neurofeedback que tan en boca está últimamente. La posibilidad de que, con entrenamiento, seamos capaces de controlar las ondas que producimos, y por ende, seamos capaces de controlar factores a priori alejados del control consciente como pueden ser las emociones o el estado de ánimo.

¿Un gadget para aprender a meditar?

Y las cosas hay que empezarlas por el principio. Quien escribe estas palabras lleva años convencido de los beneficios de la meditación. Ya no solo para conocernos a nosotros mismos mejor, sino porque está demostrado que la meditación tiene efectos positivos a nivel fisiológico y, por supuesto, mental.

Dejando incluso de lado el apartado religioso o espiritual, que en mi caso no es algo que me atraiga poderosamente la atención, pero que me consta que es una de las principales motivaciones de muchos de vosotros, hablamos de una actividad que en un mundo tan sumamente basado en la interacción con estímulos externos nos anima a, durante unos minutos, retrotraernos y escuchar a nuestro yo interior.

Hacer una parada en el trajín diario, e intentar ver el mundo que nos rodea out-of-the-box, como si fuésemos un espectador más.

Dejo por aquí el vídeo de Mario Alonso Puig hablando del arte de mantener la calma, por si a alguien le interesa profundizar más en los efectos médicos y científicos de la meditación:

Es más, esto de arañarle unos minutos a la jornada diaria para meditar ha aparecido en mi lista de tareas anuales durante no uno, sino dos años consecutivos. Y la razón es que aunque creo que he llegado a un estado cercano a la meditación realizando tareas puntuales, como es esa caminata que me pego cada día por el campo junto a mi perro o incluso en el gimnasio, me cuesta horrores quedarme quieto durante X tiempo con los ojos cerrados sin que la mente vaya volando de una cosa a otra.

No voy a descubrir la pólvora en este sentido. Precisamente la meditación va de eso. De conseguir desconectar y de ser dueño de tu cuerpo y mente. Lo cual queda súper bonito si además lo escribimos con letra cursi, pero es difícil de cojones.

Y ahí es donde entran dispositivos como el Muse.

Estamos ante una diadema de EEG (electroencefalografía) enfocada única y exclusivamente a la asistencia de nuestras sesiones de meditación. Y digo esto porque es importante tener en cuenta que frente al Neurosky del que hablaba antes, el Muse solo funciona con la aplicación de la compañía, no es un hardware que luego podamos utilizar para desarrollar nuestras locuras.

A cambio, como era de esperar, tenemos una aplicación muy pero que muy cuidada, que merecerá análisis a posteriori.

Pero sigamos con el hardware.

La cinta de EEG de InteraXon cuenta con 7 sensores secos, más del doble que la de Neurosky. Y por si te lo preguntas, lo de seco se refiere a que para usarlos no es necesario untarnos la cabeza con un gel conductor como sí ocurre con los aparatos de electroencefalogramas de los hospitales. La pones y la quitas como te pondrías o quitarías cualquier otra diadema… o bueno, como te pondrías o quitarías cualquier gorro (supongo que este ejemplo le pillará a la mayoría más cerca que el primero :)).

Se conecta al smartphone (Android e iOS) utilizando bluetooth 4.0 (o superior), y mediante la aplicación de Muse, que es totalmente gratuita, y que tienes disponible tanto en la Play Store como en la App Store.

Y cuenta con una batería que, en teoría, da para varias horas de uso. Yo sinceramente en dos semanas no lo he cargado más que una vez (cuando llegó a casa). También es cierto que mis sesiones son cortas (de 3 a 7 minutos, media hora como máximo al día). Para cargarlo, hay que utilizar un cable micro-usb de los que seguramente ya tengas cientos por casa. En todo caso, viene con él en la caja.

Muse pabloyglesias

Primeros usos, vamos a meditar.

La parametrización inicial es lo más sencillo que se puede pedir a un dispositivo de éstos.

Lo sacas de la caja, lo enciendes (tiene un único botón, así que no hay pérdida), descargas la aplicación, te creas una cuenta de usuario en Muse y a funcionar.

Tan pronto entras con tu cuenta el asistente de la aplicación te guiará para explicarte el funcionamiento de la misma, forzándote a activar el bluetooth para poder utilizar la diadema.

Y en caso de que no cuentes con ella, hay que dejar claro que la aplicación se puede utilizar igualmente. Claro está, perdemos toda la pata de cuantificación, que es lo interesante, pero nos puede servir como herramienta para calendarizar nuestras sesiones.

Porque esa es otra: La aplicación ofrece dos modos de meditación.

  • Meditación de mente: Que es el que hace uso de Muse, y realmente el que utilizaremos la amplia mayoría de las sesiones. Me centraré en él más abajo.
  • Programador: Que es el modo libre, sin diadema de por medio. Ahí seleccionas el tiempo y el sonido ambiente que quieres, y el resto es sentarte, cerrar los ojos y relajarte.

Aplicacion muse pabloyglesias

La aplicación trae, por defecto, un sonido ambiente (selva tropical) y cinco módulos del curso de iniciación a la meditación. El resto de sonidos (5), junto con el resto de módulos (en total son 10) hay que descargarlos a mano. Que para el contenido que es, bien podría traerlo ya por defecto en la app.

Y aquí aparece el primer “pero” que le veo, y es que me sorprende que la aplicación no cuente con más sonidos y cursos, aunque sean de pago. Que entiendo que el objetivo es que pasemos por caja para comprar la diadema, y a partir de entonces, utilizarla como soporte de nuestras sesiones. Pero yo hubiera agradecido por ejemplo que hubiera cursos para grados más intermedios de meditación, o incluso para grados avanzados.

Y lo digo porque realmente el tutorial inicial que, como decía, tiene 10 módulos, me ha parecido la mar de interesante. Te sientas, y una voz en nuestro idioma te va guiando sobre algunos puntos clave básicos de la meditación.

Nada, realmente, que un servidor no conociera de las clases de Yoga. Pero en todo caso muy pero que muy recomendable, ya que esa voz también hace las veces de asistente de meditación para los nuevos.

Frontal. muse pabloyglesias

Cómo un lector de ondas cerebrales como Muse te ayuda a aprender a meditar

La palabra mágica es ASISTENCIA. Así, con mayúsculas y todo.

Por supuesto que para meditar no necesitas nada más que un lugar donde dejarte caer y tiempo para hacerlo. Pero con Muse, además, tienes un guía en esas primeras etapas, un calendario inteligente de sesiones, un soporte sonoro a la meditación, y por supuesto, un sistema de analítica muy completo.

Vamos a ver cada pata por separado.

  • Una guía para profanos: Como decía anteriormente, el curso introductorio te va guiando en todos y cada uno de los puntos que debes tener en cuenta para empezar a meditar. Cuestiones aparentemente tan triviales como la colocación, la respiración o las estrategias para despejar la mente, que te irá contando la aplicación mientras por detrás suena el sonido ambiente elegido. Da para 10 sesiones, por tanto, y lo cierto es que me hubiera gustado tener más.
  • Un calendario inteligente: Toda la aplicación está diseñada bajo el paradigma de la gamificación, es decir, que incentiva mediante pequeños logros y retos al usuario para que interiorice la meditación, y después, la agregue de forma sutil a su día a día. Tu cuenta irá subiendo de nivel conforme vayas consiguiendo varios logros específicamente diseñados para ayudarte precisamente en el principal handicap que hay de cara a empezar a meditar. Empezar y CONTINUAR haciéndolo durante mucho tiempo.

Aplicacion muse mediciones pabloyglesias

  • El soporte sonoro: La diadema está continuamente midiendo nuestras ondas cerebrales, de manera que es capaz de saber en todo momento si estamos en una fase activa (lo que hay que evitar), neutral, o de calma. Y ajustará el volumen del sonido ambiente elegido según estemos en uno u otro estado, de manera que a mayor actividad, más volumen. Además, si conseguimos durante un tiempo estar en calma, oiremos a un pajarito. De esta manera tan sumamente sencilla tenemos un feedback en tiempo real de nuestro estado, pudiendo ser conscientes de él e indagar en el porqué de una u otra situación. Justo lo que a priori tenemos que ser capaces de hacer en una sesión de meditación.
  • El sistema de analítica: Al final de cada sesión, y disponible también desde el histórico de sesiones de nuestro perfil, obtendremos de un vistazo rápido los resultados en gráfica y mediante variables cuantificables, asignándole el sistema una valoración total que se suma a los puntos de nuestra cuenta. Me ha parecido muy interesante ver cómo en momentos específicos de una sesión he perdido la concentración, y esto me permite retroalimentarme para futuras, quizás evitando un pensamiento que sé que me estaba rondando, o utilizando otras estrategias para desconectar.

Aplicacion muse meditacion pabloyglesias

¿Qué tal me ha ido en todo este tiempo meditando con Muse?

Pues a grandes rasgos tengo que decir que el resultado es bastante positivo.

El mayor acierto que le veo al sistema es cómo han manejado las mecánicas de gamificación. El primer día estuve algo más de media hora embobado haciendo pruebas. En los días posteriores he bajado el ritmo, pero por ejemplo ya me encuentro cómodo dedicándole 7 minutos por sesión (antes este tiempo me hubiera parecido una burrada).

No obstante el que la medición en tiempo real modifique variables del sonido ambiente me produce sentimientos encontrados. Por un lado, lo entiendo como una funcionalidad súper útil para, como decía, obtener feedback mientras estás en la propia sesión, pudiendo reconducirte si te das cuenta de que hay mucho sonido, o siguiendo el camino marcado si oyes muchos pajaritos revolotear a tu alrededor. Por otro, me da la impresión de que también podría alimentar esa sed insaciable de nuestra mente por mantenerse entretenida, alejándote precisamente de la desconexión buscada. Aunque bien es cierto que, si esto nos molesta de alguna manera, podemos simplemente quitarlo bajando o eliminando el volumen de uno o de todos los canales de sonidos.

También creo que peca en querer equilibrar al principio de cada sesión los sensores, cosa que nos roba alrededor de un par de minutos. Que bien es cierto que lo normal, quitado ese uso desmedido del primer día, es que realices una sola sesión por jornada, y por tanto, un solo ajuste de sensores por día. Pero quizás pudieran haber tenido esto en mente y si la siguiente sesión ocurre, por ejemplo, en menos de veinte minutos de la anterior, que no te vuelva a hacer pasar por esto.

Por lo demás, no puedo más que recomendarlo para alguien que le llame la atención este tipo de productos y quiera acercarse a la meditación, así como aquellos que ya lleváis tiempo en ello y buscáis ese extra de monitorización/retroalimentación que cualquier deportista espera encontrar en su actividad.

Lo tienes por Amazon a poco más de 200 euros.

¡Que lo disfrutes!

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