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Los mejores libros con una “loca del ático”

Vaaaaale, sí, la loca del ático no es un género en sí mismo, pero se trata de un personaje tan característico de la narrativa decimonónica y, además, ofrece tantas variantes y expresa de manera tan rica la realidad de muchas mujeres de la época que bien merece un artículo. ¡Seguro que estás de acuerdo conmigo!

Pero vamos por partes. La loca del ático, o la loca del desván, recibe su nombre por un famoso e influyente ensayo de los años 70 que aborda tanto la literatura escrita por mujeres los personajes femeninos que aparecen en la producción literaria del siglo XIX. Y es que sus autoras descubrieron infinidad de puntos en común que conforman el arquetipo.

En general se trata de una mujer trastornada que vive enclaustrada en una habitación de la casa, generalmente sin el conocimiento de la protagonista y que aparece como tal, canónica toda ella, en Jane Eyre, pero con variantes en multitud de obras cuya lectura te recomiendo desde aquí encarecidamente. ¿Damos un paseo por las mejores obras en las que aparece la loca del desván?

La mujer de blanco, de Wilkie Collins

LClásico donde los haya, este libro mantiene el suspense de principio a fin, algo común en los volúmenes que se publicaban por entregas. ¡Y es que había que conseguir que el público esperase ansioso el siguiente capítulo! Así que todos los amantes del suspense tienen el disfrute asegurado con una novela que debe su título al personaje que nos ocupa, una joven que viste íntegramente de blanco y que se cruza de manera misteriosa en el camino de uno de los protagonistas.

¿Por qué te recomiendo este libro en primer lugar si el personaje no cumple estrictamente con el cliché?, te preguntarás. Y te preguntarás bien, porque en esta novela la señorita del título es una loca del ático sin ático; pero, como contrapartida, por las páginas de la novela desfilan manicomios, herencias, matrimonios pactados, amores imposibles, condes italianos, conspiraciones y todos los ingredientes para enganchar hasta al más escéptico. Una novela fascinante que se puede leer y disfrutar desde muchas perspectivas. Si alguien es capaz de dejarla a medio leer, ¡que me lo diga! Estoy segura de que si te aventuras por las páginas de Wilkie Collins, no saldrás indemne. ¿Qué más se le puede pedir a una novela?

Existen diversas ediciones en castellano de este libro, bien con el título de La mujer de blanco, bien con el de La dama de blanco, en función de las traducciones. Yo lo acabo de leer (aún me hallo bajo su influjo, o su embrujo) en la edición de Alianza, que puedes comprar aquí.

Jane Eyre, de Charlotte Brontë

jane-eyre-la-loca-del-aticoAhora sí, te voy a hablar de otra de las grandes novelas de la literatura decimonónica en la que sí aparece un ático con su loca, aunque eso quizá no deberías saberlo antes de comenzar a leer el libro. No obstante, como aunque solo sea por cultura general (o por el cine) estarás más que harto de unir los conceptos Jane Eyre-loca del ático, tampoco te revelo nada asombroso.

Jane Eyre es la primera novela (y la mejor) de Charlotte Brontë, quien se inspiró en buena medida en sí misma a la hora de esculpir a su heroína. ¿Y en quién se iba a inspirar teniendo en cuenta su recatada y aislada vida, junto a sus hermanas, las tres verdaderos prodigios de la literatura?

Nada tiene que ver este libro con La mujer de blanco. Narrado desde un punto de vista más convencional, la historia se centra en la joven que le da título, a la que seguimos desde su niñez a través de una serie de avatares y desgracias que van marcando, casi a martillazos, su personalidad. Se trata, pues, de una novela de aprendizaje en la que Jane va, poco a poco, entrando en la edad adulta. Su apasionada historia de amor con el señor Rochester, lo más recordado de su trama en el imaginario colectivo, es solo un capítulo más, si bien muy importante, que permite la entrada en las páginas de la pasión, el pecado y la redención, tan en boga en la Inglaterra victoriana.

Es un libro que se lee con avidez desde el mismo prólogo de la autora, que da fe de un espíritu feminista y guerrero que se revela en cierto modo ante la obligación de escribir la novela con un seudónimo ambiguo, gracias al cual nadie conociera el sexo del autor. Lo leí hace justo un año y lo tengo muy presente, pese a lo cual estoy segura de que llegará una relectura. Os aconsejo la edición de Alba, que cuenta con el plus añadido de que la traducción corre a cargo de otra grande de la pluma, Carmen Martín Gaite. Puedes curiosear el libro aquí.

Un susurro en la oscuridad, de Louisa May Alcott

un-susurro-en-la-oscuridad-loca-del-aticoLouisa May Alcott pasó a la posteridad por Mujercitas. Punto y aparte.

Aparte porque, dejando de lado el innegable valor de la citada obra, su producción es mucho más extensa y, entre sus libros para adultos, Un susurro en la oscuridad destaca como una pequeña joya que debería brillar en todos los altares literarios y en las estanterías de todos los lectores que se precien de serlo. Sin embargo, hasta la hermosísima edición que hizo Hermida Editores en 2016, había caído extrañamente en el olvido.

Y que conste que digo pequeña joya no porque sea un relato prescindible, sino porque apenas si se trata de una nouvelle de 80 páginas que se lee en un suspiro. Comienza como una historia de amor por interés, casi irrelevante, que poco a poco se enturbia y se zambulle en los mares más tormentosos del thriller gótico, momento en el que sí, aparece la loca, el ático, el manicomio, la tragedia… Absolutamente absorbente y con un final que no olvidarás. Te lo garantizo.

En definitiva, Un susurro en la oscuridad es un libro que hay que leer sin prejuicios, aceptando cada línea, y que hace que el lector se vea atrapado en sus garras sin posibilidad de escapatoria, con una intensidad tal de sentimientos que cerrarlo antes de terminar resulta imposible (y debería estar penado por la ley). Además, por si fuera poco, el librito de Hermida cuenta con una cautivadora portada que, de vez en cuando, aún contemplo perdida en mis propias ensoñaciones. Quizá deberían encerrarme en el ático a mí… ¡Mírala! Se trata del cuadro Vanidad, de Auguste Toulmouche, una de las principales figuras artísticas del Segundo Imperio Francés.

¿A que ya estás deseando probar la esencia que esconde?

El papel pintado amarillo, de Charlotte Perkins Gilman

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Brevísima obra, apenas 90 páginas en un librito formato libreta que puedes llevar en el bolsillo, El papel pintado amarillo cuenta con un extenso prólogo de la autora y la obra en sí. ¿Terror? ¿Alegato feminista? Ambas cosas, expresadas en una primera persona que permite al lector ir viendo cómo la reclusión, no en un ático ni en un desván, pero reclusión al fin y al cabo, va minando la fuerza y hasta la cordura de la protagonista.

Terror genuino basado en una experiencia de la propia escritora, por lo que aquello que desea reivindicar se hace todavía más necesario y potente. En cuanto al argumento, poco puedo desvelar sin hacer eso que ahora llaman spoiler, así que simplemente os conminaré a leerlo ya. Porque la mujer, también la del siglo XIX, tiene las mismas necesidades físicas, sí, pero también mentales y espirituales, que el hombre; porque quedarse en casa a descansar de manera indefinida no descansa; porque todos debemos poder hacer algo que nos llene: trabajar, escribir… Si no, nos exponemos a monstruosas consecuencias.

La edición de la que te he hablado, tan ligera y manejable, es la de José J. de Olañeta, en su colección Centellas.

La extraña desaparición de Esme Lennox, de Maggie O’Farrell

la-extrana-desaparicion-de-esme-lennoxMaggie O’Farrell es una escritora escocesa actual, así que… ¿Cómo que loca del ático? ¿Cómo que loca del desván, si este personaje es un arquetipo propio de la literatura del siglo XIX? ¿Si la mujer de blanco sirve para asustar, pero también para concienciar sobre cómo la mujer era cosificada en aquella época en la que se podía, por ejemplo, recluir a una dama diciendo simplemente que estaba loca cuando, a lo mejor, lo único que pasaba es que tenía voluntad y pensamiento propios?

Será que, tal vez, la mujer se ha visto sometida a ese maltrato más allá del siglo XIX. ¿Será? Esta pequeña novela así lo pone sobre la mesa, narrando de manera magistral la infancia feliz de una familia en las colonias y el choque social que una de las hijas sufre al viajar a la metrópoli. En esa Inglaterra de principios del siglo XX, no seguir a rajatabla las reglas sociales podía convertirse en delito o locura, y O’Farrell trata el tema de manera espléndida, con una narrativa que mezcla tiempos e historias hasta confluir en un final abrumador. Y es que las injusticias, y encerrar a una mujer en un hospital psiquiátrico (ya no se llaman manicomios) durante más de sesenta años por conveniencia lo es, pueden tener consecuencias impredecibles en la actualidad.

Como ves, es la única novela moderna que te recomiendo en este artículo, pero tiene aroma a clásico, sabor feminista y apariencia de novela de misterio. Tanto me gustó a mí (reconozco que la compré porque me enamoró la portada) que ya me he hecho con la siguiente novela de la autora.

Puedes hacerte con ella aquí.

La loca del desván, de Sandra M. Gilbert y Susan Gubar

desvanIncluyo como colofón este libro porque se trata del ensayo que he citado antes, ese que dio nombre al arquetipo. El subtítulo lo dice todo: “La escritora y la imaginación literaria del siglo XIX”. Convertido ya en un clásico sobre el tema, desglosa en dieciséis capítulos la interpretación que de la realidad y de sus personajes hacían las grandes escritoras decimonónicas.

Por sus páginas desfilan Charlotte Brontë, Mary Shelley y Jane Austen, entre otras, y por supuesto todas esas mujeres de blanco, damas espectrales que desdoblan su yo en diferentes personalidades, suplantan la identidad de la desdichada heroína o se fugan de su cautiverio para causar desastres o, simplemente, seguir viviendo.

Es un texto erudito no apto para todos los públicos pero muy recomendable si eres un apasionado de la literatura en general y de la literatura del siglo XIX en particular. Y, claro que sí, si deseas reivindicar la mirada (y la acción) femenina en todos los frentes.

Está traducido al castellano por Cátedra, en su colección Feminismos.

¿Qué te ha parecido la selección de novelas con damas de blanco? Seguro que ya has leído alguno de estos brillantísimos libros. Si no, solo puedo animarte a hacerlo y decirte que no hay que temer a los clásicos; muchas veces son igual de divertidos (o más) que las novelas contemporáneas, con el añadido de que han conseguido atravesar océanos de tiempo… Y si te enamoras del tema de la dama del ático, de la mujer del desván, de la loca de blanco… existen más novelas que te pueden interesar: El secreto de lady Audley, Grandes esperanzas, Harriet… ¿Por cuál empiezas?

Si quieres pasar otro buen rato de lectura, échale un vistazo a nuestros libros recomendados.

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Periodista y proyecto de historiadora del arte. Me apasionan los fantasmas, la literatura del siglo XIX, Quim Gutiérrez, el chocolate y los gatos persas. Intento ser normal, pero creo que no me sale del todo bien. Aquí intento ayudarte y divertirte.

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