Inicio Libros Libros de Terror. 5 grandes obras de la literatura (1)

Libros de Terror. 5 grandes obras de la literatura (1)

Espera, espera, espera un momentito… ¿Otro maldito TOP anodino en el que me van a desgranar los cinco libros de terror de siempre, escrito por un iluminado cuyo hype vuela tan alto que, si cayera, haría un cráter del tamaño del Golfo de México? ¿En serio?

Pues… Sí, hijos míos. No se os escapa una. Sin embargo, debo alegar en mi defensa que este que os escribe, a veces, sabe de lo que habla. Tengo una novela publicada en Amazon desde 2013 que toca el tema, y ha sido de las más descargadas dentro del apartado Los libros menos vendidos de la historia; he participado en varias antologías del género que, me consta, han vendido ejemplares… a casi todos mis colegas; incluso me hicieron una entrevista una vez… unos niños gordos, para la revista de su cole. Quizá con este currículum me des la oportunidad de explicarte algunas cosas sobre el Terror, con mayúscula, y por qué estos cinco ejemplos que te voy a poner aquí (y podrían ser ciento veinticinco) resumen lo mejorcito de un género, de antiguo denostado, que siempre ha estado ahí, aguantando menosprecios y ataques, y siempre ha salido airoso.

Porque, en realidad, TODO es miedo. Desde que nacemos; ¿o acaso habéis oído de alguien que naciera descojonándose? No existe la literatura de ningún género si no existe el miedo: sea a perder al ser amado, a perder nuestra humanidad, a no llegar a fin de mes, a aburrirnos. Es sólo cuando ese miedo es miedo a la muerte, que se convierte en Terror. Desde que el primer mono se irguió sobre sus patas traseras para observar si el dios tigre dientes de sable pululaba por la estepa, y decidió crear una historia mitológica para él, y así adoctrinar a sus hijos y mantenerlos a salvo, el género existe como tal. Las religiones encontraron un filón en el asunto este de no saber qué ocurre después de la muerte, e idearon el Infierno para tenernos a todos bien atados. Y de eso mismo se nutre la literatura de Terror. Por qué nos gusta tanto arrebujarnos bajo una manta un frío día de invierno y abrir un libro terrorífico, podría aventurarme en varias teorías que alargarían demasiado este artículo; quizá un día lo haga.

Así que vamos al tajo, amigos. He conseguido una atmósfera apropiada para desarrollar el tema ante esta vieja máquina de escribir: la tormenta arrecia allá afuera, el fuego de la chimenea compite con el de las trece velas rojas ante trece espejos góticos, la ventana da a un antiguo cementerio en ruinas y he puesto Telecinco de fondo.

Que empiece el espectáculo.

 

Salem´s Lot, de Stephen King

libros-de-terror-salems-lot---stephen-kingStephen King ha sido siempre mucho de actualizar sus grandes pasiones y convertirlas en exitazos literarios; de hecho, esa ha sido siempre una de sus recetas estrella: saber aderezar apropiadamente los terrores de siempre.

Salem`s Lot es su visión particular, su actualización, de la novela Drácula, de Bram Stoker. Y vaya si lo hace bien. ¿Y de qué va? Un escritor de éxito moderado, el suficiente para poder permitirse dejar su trabajo cargando cajas de Coca Cola (sí, amigos escritores, hay esperanza) regresa al pueblo donde vivió su infancia para escribir un libro que lo reconcilie consigo mismo. Por simple casualidad, también ha llegado a escondidas un vampiro de la vieja Europa, con lo que de pronto el pueblo, que nunca vivía sobresaltos, se convierte en un patio de cotilleos… y colmilleos.

Aquí no verás vampiros subnormales a lo Crepúsculo ni mojigaterías fuera de la relación de Ben, el escritor, con Susan, la inevitable caracterización de la chica moderna que vive atrapada en las insidias de su pequeño pueblo, del que quiere huir a toda costa. El vampiro, bajo la tapadera de una tienda de antigüedades, empieza bien pronto a hacer de las suyas, y la enfermedad comienza a extenderse. Un pequeño grupo de vecinos, que sospechan la verdad que se esconde tras lo que aparentemente es una anemia contagiosa, se encargarán de enfrentar al mal. El escritor, su novia, un joven adolescente y un viejo profesor solterón (al que, por cierto, en la última versión cinematográfica convierten en un hombre negro gay de dos metros, no me preguntéis por qué), se enfrentan al viejo vampiro, Barlow, y a su acólito humano, Straker, un cabrón de tres pares de pelotas.

El tratamiento del vampiro en esta novela es respetuoso al máximo, al menos con la tradicional imagen que hemos heredado del mismo desde que Drácula unificó las migajas dispersas que existían en la imaginería popular. De hecho, llega a ser zombificado hasta cierto punto, con pensamientos simples que van poco más allá de la mera sed de sangre. Y las cruces, las estacas, la aversión al sol, los colmillos, toda la parafernalia que conlleva la clásica presencia del no muerto, se veneran en su estado más puro. Como pildorillas aperitivas, tres escenas que te pondrán los pelos de punta: Danny Glick rascando ansioso la ventana de la habitación donde duerme su amigo Mark para que le abra, la señora Glick despertando al mundo de la no muerte tras el ocaso en la morgue (en una escena casi calcada de otra del Amanecer de los Muertos de Romero) y Matt Burke subiendo las escaleras de su casa tras escuchar que hay alguien en el piso de arriba para encontrarse con lo imposible.

Es una novela de tamaño estándar, no es ningún mamotreto marca King, y vais a disfrutarla si no la habéis leído porque fluye tan suavemente que la habréis terminado antes de daros cuenta. Dadle un mordisco pero ya.

Puedes comprarlo aquí.

La llamada de Cthulhu, de H.P. Lovecraft

libros-de-terrror-relatos-de-hp-lovecraftEste relato, de extensión moderada (por desgracia), aúna la imaginería del Maestro H.P. Lovecraft en una definitiva expresión de lo que representa el panteón que él y sus colegas de letras fueron definiendo a lo largo de sus respectivas carreras. Lovecraft es un autor que hay que leer entero para llegar a comprender mínimamente lo que quería plasmar, ya que cada relato suyo es una pieza más de un gigantesco puzle inacabado; y La llamada de Cthulhu es la apoteosis de la imaginería cósmica, con el permiso de otra obra suya, las cuatro crónicas que componen el Ciclo de aventuras oníricas de Randolph Carter; esta sí que es un despiporre, aunque se aleja del horror a menudo, por lo que no le arrebata el primer puesto de milagro.

Por lo general, Lovecraft es un escritor vaporoso; quiero decir que te describe horrores que, por indescriptibles, sólo se pueden describir diciendo que son indescriptibles. En esto, el lector tiene que ayudar al escritor poniendo mucho de su parte, y eso es cierto; el terror que nos ofrece es un horror menos físico que metafísico: nos muestra la insignificancia del ser humano, la estulticia que nos guía al creer que conocemos apenas nada de cómo funciona el universo, y nos presenta un vacío tan descomunal que nuestra mera presencia significa menos que un grano de arena en el gran desierto del Tiempo. Las entidades ocultas que aguardan tras el velo de la realidad trasponen el umbral que nos resguarda, y nos muestran de un epifánico mazazo que, como mucho, vamos a ser un ligero aperitivo; menos que eso, incluso. El gran acierto de este relato, frente a otros del autor, es precisamente que mantiene durante casi toda su extensión un aire policiaco, terrenal, humano, con diferentes protagonistas que nos llevan poco a poco a una conclusión aterradora. Todo comienza con una estatuilla que representa a un bicho espantoso, tallada tras un sueño por un artista enloquecido. Esa estatuilla es exacta a una que representa al gran Cthulhu, un sacerdote de los Primigenios, adorado por un culto ancestral y desconocido. Tras varias investigaciones, se llega a la conclusión de que la ciudad sumergida de R`lyeh ha vuelto a la superficie, y el gran sacerdote, que allí aguardaba durmiendo muerto (sic), ha despertado. Los tripulantes de un barco se topan con ella. Y aunque el final viene traído un poco por los pelos (SPOILER: si habéis visto La Sirenita…), y queda una conclusión demasiado sencilla para acabar con semejante horror cósmico, el conjunto del relato es, en una palabra, indescriptible.

(N. del A. La Llamada de Cthulhu, al ser un relato sólo, viene en cualquier recopilación de las cienes que hay de Lovecraft, cualquiera vale).

Puedes comprarlo aquí.

El Exorcista, de William Peter Blatty

libros-de-terror-el-exorcista-william-petter-blattyHistoria basada en una novela de William Peter Blatty, que fue escrita, al parecer, con la famosa película en mente, por lo que podría decirse que una y otra están hermanadas con mucho cariño. Y merece la pena sumergirse en sus páginas a pesar de que presente poca novedad respecto a su homónima en pantalla, sencillamente porque la lectura permite un mayor acercamiento al horror y desasosiego en su estado más puro.

Porque el terror de El Exorcista es un terror que ataca directamente a la fe, al alma, un enfrentamiento entre las fuerzas que nos protegen y las que nos atacan desde el Más Allá. No, la pequeña Reagan no está poseída por Satanás; aunque en la película no se menciona el nombre del ente, sí se nos muestra al principio esa escena del padre Lankester Merrin en unas ruinas de Irak, y para eso está la novela: un antiguo demonio llamado Pazuzu que, como en tantas ocasiones, en realidad, según el panteón, es un demonio dual, no necesariamente maligno.

Aquí se nos muestra como un violentísimo espíritu, burlón al principio pero que se va tornando más serio a medida que avanza la historia, y pasa de mover cositas y provocar risitas en la niña, a tomar posesión plena de ella y a horrorizar a todo el que tenga la mala suerte de cruzarse en su camino. Su madre tiene que recurrir a la Santa Iglesia (¿a quién más iba a llamar? Los Cazafantasmas aún no estaban en activo), y un atormentado padre Karras acepta el encargo. Sin embargo, en cuanto comprueba que el demonio le supera con creces, contacta con un viejo sacerdote, Merrin, quien ya había tenido un escarceo anterior con ese mismo ente.

Las escenas en las que se enfrentan los dos viejos conocidos son tan épicas e icónicas que no necesitan descripción alguna, pero el verdadero terror de esta novela, cuando cierras sus páginas y te quedas solo en la oscuridad y el sueño no termina de llegar, surge de la cotidianeidad rota, de la familia desestructurada que se encuentra, sin merecerlo en absoluto, con un peligro que va más allá de la muerte. Le podría pasar a cualquiera.

Cuidado con la Ouija.

Puedes comprarlo aquí.

El hombre ilustrado, de Ray Bradbury

libros-de-terror-el-hombre-ilustrado---ray-bradburyRay Bradbury es uno de esos escritores que consigue dejarte, siempre, con la boca abierta. Este tomo (en múltiples y variables ediciones) es una recopilación de relatos, muchos de ellos más de fantasía o ciencia ficción blanda que de terror, pero tiene un puesto en esta lista porque algunos de ellos te ponen los pelos literalmente de punta. Literalmente. Me va a resultar sumamente difícil no destripar ninguno, así que, si te fías de mí, hazte con él de inmediato y no sigas leyendo, déjate sorprender por él. Y si no te fías, cosa que vería lógica porque usted y yo no hemos cenado nunca juntos, ahí van algunos ejemplos.

La hora cero. Un buen día, sin previo aviso, todos los niños comienzan a jugar a un curioso juego al que llaman La Invasión, ante la divertida mirada de sus padres. Empiezan a recopilar materiales de lo más absurdo y a hacer con ellos estructuras sin sentido, y cuando les preguntan qué están haciendo, sólo responden, ilusionados, que es un juego que se han inventado unos nuevos amigos y que ya se enterarán. Poco a poco los padres empiezan a sentir un remusguillo de inquietud, pues ven patrones demasiado similares en todos ellos. De pronto una madre lo sospecha todo, pero ya es demasiado tarde: lo que han construido hace su efecto, una puerta se abre, y el horror se extiende por el mundo. Mención especial para la frase: “Espero que no te duela mucho, mamá, de verdad”. Pero qué hija de la gran p…

La ciudad. Un grupo de exploradores espaciales llega a un planeta deshabitado en el que aguarda, casi intacta, una formidable ciudad. Comienzan a explorarla, pero la ciudad es un enorme mecanismo diseñado, precisamente, para cuando llegara aquel momento. Pesa, calcula, mide y concluye. Sin miramiento alguno, da comienzo un espectáculo grotesco que cumplirá con un cometido concreto. La venganza es un plato que se sirve frío.

El zorro y el bosque. Un matrimonio disfruta de unas merecidas vacaciones en México, paladea sus exóticos licores y sus picantes platos, goza con los espectáculos callejeros, se deja empapar por el aire limpio que se respira. Como colofón a su felicidad, un grupo de cineastas estadounidenses llega a la ciudad para rodar una película. Hasta ahí, todo bien. Pero un hombre los observa, y ese hombre se los quiere llevar de vuelta. De vuelta a un mundo horrible. La conclusión de este relato debería tener su propio altar en cada hogar.

Tres ejemplos de lo que te espera si decides hacer caso a todas esas voces que claman por la genialidad de Bradbury, pero nunca te lo has creído del todo.

Puedes comprarlo aquí.

Guerra Mundial Z, de Max Brooks

libros-de-terror-guerra-mundial-z---max-brooksPrimero, olvídate de la película ipso facto. No es que sea mala, en mi opinión no lo es, pero no tiene absolutamente nada que ver, aparte de alguna que otra migajilla sin importancia. Fuera película.

Ahora, coge cualquiera de Romero. Ahora sí. Los muertos vuelven a la vida y se dedican a deambular, hambrientos, lentos, idiotas, en busca de carne humana. Su fuerza es su número.

Guerra Mundial Z desvela los entresijos de una invasión zombie a nivel global desde una perspectiva periodística. Lo primero que nos queda claro al empezar a leerla es que su tratamiento es de simple y pura verdad. No hay personajes ficticios (excepto todos), la plaga se extendió por el mundo (excepto que no sucedió) y los humanos consiguieron superarla (no lo hicieron porque nunca se enfrentaron a ella). Es una recopilación de relatos, en realidad; cada superviviente ocupa un lugar preciso en los acontecimientos que se sucedieron, y nos narra a su manera cómo lo vivió cada uno y en qué circunstancias particulares, formando parte de un todo que conforma el estudio de un trabajador de la ONU a quien le encargan hacer una crónica fría, objetiva, pero que prefiere el material descartado, precisamente, a causa de su humanidad.

Todo comienza por un mordisco. Un mordisco en China, prudentemente omitido en la película para evitar herir susceptibilidades políticas y comerciales —mariconazos—, y a partir de ahí, un derroche de talento que Max Brooks nos regala gracias a su indudable amor por la figura del clásico (al menos desde La Noche de los Muertos Vivientes) zombie. No repara en descripciones explícitas y casquería, pero no es eso lo que lo encumbra como una de las grandes obras del género, no. Es el tratamiento que le da a su novela. Ese maldito y espléndido tratamiento. Si sucediera alguna vez, sin duda sucedería así. Metaficción, metarrealidad; ¿qué más da? Atrévete con ella, y verás cómo no importa cuánto hayas consumido de género zombie: te va a pillar por todos lados.

Puedes comprarlo aquí.

Estos cinco ejemplos de libros de terror, que como dije al principio se quedan cortos como resumen de un género que, pese a su extensión popular, es habitualmente menospreciado por la “crítica seria”, son sólo una avanzadilla. En la oscuridad de una trinchera que conecta directamente con el infierno aguardan obras ya escritas y otras por escribir, y su general, cuya calavera se asoma por debajo del casco, está ordenando ya que avancen.

Que no os pillen desprevenidos.

***

Si quieres leer más libros sobre diferentes categorías, échale un vistazo a nuestros libros recomendados.

Reseña Panorama
Mejores libros de terror
Compartir

Madrid, 1977. Ha publicado relatos de fantasía, terror y ciencia ficción en varias antologías, además de una novela en Amazon en 2013, Parásitos, todo un derroche de conceptos indefinidos y, parafraseando a Los Simpson, “la respuesta a la pregunta que las editoriales nunca han hecho”. Publica también cuentos y relatos cortos en su web de insospechado nombre, www.cuentosyrelatoscortos.com
Actualmente trabaja en varios proyectos literarios y, según sus cálculos, conseguirá salir de esta crisis justo cuando dé comienzo la siguiente.

DEJA UN COMENTARIO

Por favor, deja tu comentario
Please enter your name here