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Fisioterapeuta recomendado. Encuentra al mejor fisio de tu ciudad

Te contaré la historia de cómo empezó este proyecto: Mi hermano Manuel es fisioterapeuta y también Doctor en Osteopatía licenciado por la BCOM (British College of Osteopathy Medicine, es decir, la Universidad Británica de Medicina Osteopática), además de otro montón de cursos, másters y especializaciones que adornan su pared y su experiencia.

El caso es que hace unos años escribí un artículo al que titulé “El mejor osteópata de Madrid”, y lo hice, claro está, por amor de hermano y como regalo hacia él. Desde luego no sé si es el mejor en su profesión porque no conozco a todos los fisios y osteópatas de Madrid, pero te puedes imaginar que para mí es alguien a quien admiro mucho y del que además considero que roza la excelencia en su manera de tratar a los pacientes y resolver sus dolencias.

¿Tanto como para decir que es el mejor? Te explico: El mejor es sólo una forma de hablar, y además, sí, es el mejor para mí.

Volviendo al artículo que escribí, lo que nadie imaginaba es que se iba a poner en las primeras posiciones de Google y que Manuel iba a recibir cientos de llamadas de personas interesadas en ser tratadas por él. Entonces, pasado el tiempo, se me ocurrió la idea de hacer lo mismo con otros grandes profesionales de otras ciudades, y por esto estás leyendo estas palabras. Todos los fisios que recomendamos aquí son excelentes, son grandes profesionales en su sector, y tienen calidad humana.

Espero servirte de ayuda 🙂

Fisioterapeutas recomendados en:

Sinceramente, no conozco a nadie que nunca haya ido a un fisioterapeuta por una u otra razón. Nadie es perfecto y, ya sea por algo heredado de nuestros queridos papás, por malos hábitos posturales (¡ay! Qué malo es esto de pasarse ocho horas seguidas delante de una silla…) o por culpa de un accidente, al final, acabamos necesitando que un buen fisio uno nos haga un apaño.

El caso es que, probablemente por desconocimiento, muchas personas no acuden al fisioterapeuta con la suficiente asiduidad o cuando tienen un problema que realmente precisa de uno. Por este motivo, para que tú no te conviertas en uno de ellos, aquí voy a ofrecerte una guía que creo que va a ser capaz de resolver todas tus dudas y que te ayudará a encontrar el mejor fisio de tu ciudad.

¿Qué es un fisioterapeuta y para qué sirve?

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¿Sabías que la palabra fisioterapia es griega y deriva de la unión de los términos ‘physis’ (naturaleza) y ‘therapéia’ (tratamiento)? Pues así es. Literalmente, puede definirse como ‘tratamiento natural’. Se trata de una disciplina englobada dentro del ámbito de la salud que supone una opción terapéutica no farmacológica ideal para tratar, prevenir y diagnosticar los síntomas de multitud de dolencias crónicas o agudas. Generalmente, esto se hace con las manos, pero también es posible usar campos magnéticos, herramientas, agua, calor, frío…

Dicho esto, un fisioterapeuta es, obviamente, el profesional sanitario especializado en la aplicación de técnicas de fisioterapia.

La función de un fisioterapeuta es muy sencilla. Su objetivo es el de restaurar la función y el movimiento del cuerpo humano en personas que, por culpa de una discapacidad, lesión o enfermedad, han perdido parte o la totalidad de estos elementos. Este es el motivo por el que, durante las terapias, se fuerza a los pacientes a realizar movimientos o se aplica presión sobre determinados puntos de la musculatura.

Por su parte, la función de un fisioterapeuta no se reduce al momento en el que se produce una lesión. Como dije antes, también tiene carácter preventivo, por lo que es recomendable visitar uno periódicamente para favorecer el mantenimiento de la salud física sin importar la edad.

¡Ojo! No confundas fisioterapeutas con quiromasajistas. Estos últimos, hoy por hoy no son considerados sanitarios ya que carecen de la formación adecuada para ello y sólo están especializados en dar masajes con las manos, que no es más que una técnica englobada dentro de la fisioterapia. Ten esto presente ya que no ibas a ser el primero al que le dan gato por liebre.

Un quiropráctico hará su trabajo muy bien dentro de su responsabilidad y especialidad, así como un fisio, pero no los confundas.

¿Qué hace un fisioterapeuta?

Más o menos, ya he respondido a esta pregunta anteriormente, pero lo volveré a hacer de un modo más completo.

Un fisioterapeuta se ocupa de desarrollar un tratamiento no farmacológico destinado a desarrollar las diferentes funciones del cuerpo para lograr una mayor y mejor movilidad. Ten presente que todas las técnicas empleadas por los profesionales de este tipo poseen un fundamento científico demostrado, al contrario de lo que sucede con otras prácticas.

Ahora bien, al igual que dentro de la medicina es posible diferenciar, por ejemplo, entre cardiólogos, endocrinos o traumatólogos, en fisioterapia también hay diversas especialidades. Estas son las que debes tener en cuenta:

Fisioterapia deportiva

La Fisioterapia Deportiva es la rama especializada de la fisioterapia que se ocupa de las lesiones y los problemas relacionados con los deportistas.

Las lesiones deportivas difieren de las lesiones cotidianas. Los atletas normalmente requieren un alto nivel de rendimiento y exigencia en su cuerpo, lo que pone a prueba sus músculos, tendones, articulaciones y huesos hasta el límite de sus posibilidades. Los fisioterapeutas deportivos ayudan a los atletas a recuperarse de lesiones producidas mientras practicaban deporte y proporcionan educación y recursos para prevenir problemas en el futuro.

Cada fisioterapeuta deportivo suele tener conocimientos específicos del deporte que abordan las lesiones agudas, crónicas y de uso excesivo. Sus servicios están generalmente disponibles para hombres y mujeres deportistas de todas las edades que practican deportes en cualquier nivel de competición.

Fisioterapia infantil/pediátrica

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La fisioterapia infantil o pediátrica es una disciplina dentro de esta rama sanitaria que se enfoca en el tratamiento y la prevención de enfermedades adquiridas o congénitas, como por ejemplo, el pie plano o talo valgo, la luxación congénita del lactante o la escoliosis del lactante y preescolar, que son propias de los bebés y de los niños pequeños.

La importancia de esta especialidad radica en el hecho de que un niño no es un adulto en miniatura. De hecho, sus estructuras musculares y óseas varían conforme avanza el crecimiento. Especialmente importante es esto a partir de los dos años de edad ya que este es el momento en el que se experimentan mayores cambios.

Para garantizar la correcta evolución del niño, el fisioterapeuta infantil ha de desarrollar sus tratamientos en colaboración con el médico pediátrico del niño, así como con neurólogos, traumatólogos, rehabilitadores, etc.

Fisioterapia respiratoria

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La fisioterapia respiratoria o fisioterapia pulmonar es, probablemente, una de las disciplinas más importantes de la fisioterapia. Está enfocada al tratamiento, la prevención y la estabilización de cualquier alteración o disfunción relacionada con el aparato respiratorio como puede ser, por ejemplo, la disnea, la tolerancia al ejercicio, el intercambio de gases o la ventilación regional pulmonar. Generalmente, las técnicas aplicadas están enfocadas a la reeducación respiratoria y a la desobstrucción de las vías aéreas.

Puede parecerte increíble, pero hay personas que, cuando son niños, asimilan el hábito de contraer el abdomen cuando inhalan y de expandirlo cuando exhalan el aire. Esto, cuando se hacen mayores, genera infinidad de problemas respiratorios y requiere del trabajo de un fisioterapeuta especializado en este área.

Sin embargo, no te alarmes. La fisioterapia respiratoria en adultos está considerada como el método de mayor eficacia y menor coste a la hora de tratar enfermedades crónicas (asma, EPOC…) y agudas (abscesos pulmonares, neumonías…). Además, también es el menos invasivo ya que ni siquiera requiere del uso de fármacos.

Rehabilitación en hospitales y centros de salud

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Si alguna vez te has roto un brazo o una pierna, seguro que, cuando te han retirado la escayola y el traumatólogo ha comprobado que la fractura ósea se ha soldado, te ha enviado a hacer rehabilitación a un hospital o a un centro de salud. Esto se hace con el objetivo de que recuperes la tonificación de la musculatura de la zona, la cual se habrá atrofiado tras varias semanas inmovilizada. En mi caso, por ejemplo, estuve varios meses acudiendo a un fisioterapeuta de rehabilitación cuando me pusieron un corsé por culpa de mi escoliosis de columna.

Fundamentalmente, estos especialistas se encargan, por un lado, de realizar una serie de ejercicios con el propósito que antes te he comentado y, por otro, de enseñar a los pacientes a realizarlos por su cuenta para que puedan hacerlos en su propia casa y completar así el tratamiento. También pueden aplicar otras terapias alternativas que requieran de equipo específico (electroestimulación, por ejemplo) que sólo ellos están capacitados para llevar a cabo.

Fisioterapia geriátrica

El ejercicio de fisioterapia geriátrica se caracteriza por ser una terapia para fortalecer al paciente. Entre las acciones de la fisioterapia geriátrica que se pueden tratar nos encontramos con la osteoporosis, la inflamación de las articulaciones, la enfermedad de Alzheimer, la neoplasia maligna, la sustitución de articulaciones, la sustitución de caderas, etc.

Motivos más comunes para ir a un fisio

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Hay tantas razones que pueden motivar que vayas a un fisioterapeuta que si las nombrase todas no acabaría ni pasado mañana. Sin embargo, hay algunas que son especialmente habituales y que estos profesionales están bastante acostumbrados a tratar. Son estas:

Lumbalgia: te dispones a levantar un objeto pesado del suelo sin flexionar correctamente las rodillas y, de repente, ¡crack!. Te has quedado como una alcayata. A mí me ha pasado y sé perfectamente que duele a rabiar. Si te sucede, al igual que a mí, un buen fisio te ayudará a mitigar el dolor y a acabar con el problema en unos pocos días.

Tortícolis o dolor cervical: ‘cariño/mamá/papá he dormido mal y no puedo girar el cuello’. Seguro que esta frase te resulta familiar. Y es que a todos nos ha pasado mal que, por culpa de una mala postura, se nos ha quedado rígida la musculatura del cuello. En casos extremos, la tortícolis produce unos calambres bastante desagradables. Conozco un tratamiento alternativo en base a dos ibuprofenos y un… mejor no te lo digo. El fisio te vendrá mejor.

Esguinces de repetición: generalmente, este problema se da en el tobillo, pero puede aparecer también en cualquier otra articulación. Coloquialmente, es más conocido como ‘esguince mal curado’. Consiste en hacerte un esguince y, como eres cabezota, no dejar de trabajar o de forzar, lo que hace que en pocos días o semanas te hagas otro igual. Y luego otro. Y otro. Y así hasta el infinito. Bueno no, hasta que se vuelve crónico y ya tienes un problema serio. Así que, si te haces un esguince, después de ir a urgencias, ve derecho al fisioterapeuta.

Incontinencia urinaria en la mujer: si eres mujer y has estado embarazada, seguro que sabes de lo que hablo. Y es que, después del parto, es habitual que a las mujeres les cueste retener la orina debido al debilitamiento del suelo pélvico, cuya musculatura es la responsable de sustentar la vejiga. Un fisioterapeuta, tanto durante como después del embarazo, te guiará acerca de cómo ejercitar esta zona para evitar el problema.

Fascitis plantar: los problemas en la fascia del pie no están reservados a futbolistas y jugadores de baloncesto. Muchas personas los sufren hasta el punto de no poder casi caminar. Los tiempos de recuperación con reposo y fisioterapia se reducen exponencialmente.

Podría hablar también del codo de tenista, del síndrome del túnel carpiano, de la escoliosis… pero prefiero sólo nombrarlos e invitarte a ti a que investigues un poco y a que busques un buen fisio.

Tratamientos más comunes de un fisioterapeuta

Los fisioterapeutas llevan a cabo tres tipos de tratamientos diferentes según la lesión del paciente, el daño que quieran reparar o el aspecto que necesiten trabajar. En líneas generales, son estos:

Activos: son aquellos en los que el paciente efectúa el ejercicio propuesto por el fisioterapeuta dejándose ayudar por él.

Pasivos: el paciente no realiza los ejercicios, sino que es el fisioterapeuta el responsable de llevar a cabo el movimiento.

Autopasivos: en estos ejercicios, el paciente lleva a cabo el movimiento, pero es asistido por una máquina como, por ejemplo, un conjunto de poleas.

Estos son, a grandes rasgos, los principales tratamientos que realiza un fisioterapeuta. Pero, dentro de cada uno de ellos, puede utilizar diversos mecanismos y herramientas que le sean de utilidad.

Por ejemplo, muchos de estos tratamientos son ejecutados mediante la aplicación de calor con el objetivo de fomentar la dilatación de los vasos sanguíneos para que llegue una mayor cantidad de oxígeno y de sangre a los tejidos. Esto se traduce en una más rápida regeneración, así como en un efecto antiinflamatorio, analgésico y cicatrizante.

De igual modo, también se pueden realizar con frío, lo que impide que llegue un gran volumen de sangre a una zona determinada. Este elemento también es analgésico y antiinflamatorio, pero, además, también es anti hemorrágico, por lo que resulta perfecto para aquellos cuya lesión les ha originado hematomas.

Generalmente, el calor se aplica mediante máquinas de infrarrojos, mientras que el frío a través de cold packs que pueden colocarse directamente sobre la piel gracias a que se cubren con telas o papeles especiales. También es frecuente que el fisioterapeuta recurra a la electroestimulación con el objetivo de relajar la musculatura, expandirla o contraerla y eliminar contracturas. ¡Recuerda que solo un profesional cualificado puede llevar a cabo este tipo de tratamientos!

¿Cuándo ir a un fisio?

La fisioterapia no tratan problemas que den fiebre ni que ocasionen vómitos ni diarrea… Probablemente, este sea el motivo por el que es difícil tener claro cuándo debemos ir al fisioterapeuta. Además, en mayor o menos medida, todos nos creemos más fuertes de lo que somos. Por eso, cuando algo nos duele, tendemos a pensar en el ‘ya se nos pasará’. ¿O no?

El problema viene dado cuando no le das la suficiente importancia a ese dolor en la espalda o en las cervicales o a esos pequeños esguinces de tobillo de repetición que sufres con asiduidad. Con el paso del tiempo, acaban dando lugar a la formación de pequeñas contracturas agudas que pueden llegar a cronificarse. Y, si se cronifican, prepárate, porque puede que tengas que arrastrarlas de por vida.

No estoy tratando de asustarte, ni mucho menos. Sólo quiero aconsejarte, amigo, que vayas a un fisioterapeuta antes de que se produzca una lesión crónica. Pero, ¿cómo puedes saber cuál es el momento idóneo?

Por ejemplo, si te levantas una mañana con tortícolis y, después de aplicar calor seco y tomarte un par de ibuprofenos se te pasa, mantente alerta. Si tras una semana o un mes vuelve con más intensidad, saca cita con tu fisio de confianza. Lo mismo sucede si, en lugar de tortícolis, se trata de una contractura. Incluso es peor. Estas lesiones permanecen silentes tras guardar reposo pero pueden volver a surgir en cuanto fuerzas la musculatura de nuevo.

Pero, puesto que la labor del fisioterapeuta también es preventiva, ¿para qué vas a esperar a tener un daño o lesión para acudir a su clínica? Si lo piensas, no tiene sentido.

Te daré otro ejemplo, una visita a tiempo al fisioterapeuta puede ayudarte a conservar y a mantener mejor la movilidad en tus articulaciones y a reducir los riesgos de padecer artritis y artrosis. Con el paso del tiempo, a todos nos pasa que se vuelven más rígidas, y tú no eres una excepción. En muchos casos, cuando el dolor se presenta, ya es demasiado tarde y lo único que se puede llevar a cabo es un tratamiento paliativo.

Mantener la espalda en una postura correcta o reducir el riesgo de lesiones en el caso de que hagas deportes son otros motivos que deben llevarte a visitar a un fisioterapeuta, al menos, una vez al año aunque no tengas dolor.

¿Qué hay que estudiar para ser fisioterapeuta?

La fisioterapia es, en estos momentos, una de las ramas de la salud con mayor cantidad de salidas profesionales. Así que, si eres joven y no sabes qué estudiar (ojo con las notas de acceso, así que ponte a hincar los codos desde ya) o, simplemente, te apetece reciclarte profesionalmente, es una excelente opción. Pero, ¿qué formación hay que tener para ser fisio?

Ya te dije antes que la fisioterapia es una profesión sanitaria y, como tal, requiere de estudios superiores oficiales. En primer lugar, tendrás que hacer el Grado en Fisioterapia que ofertan prácticamente todas las facultades de medicina del país. Su duración es de 4 años/cursos lectivos. Una vez que la acabes, estarás preparado para trabajar, pero sin una especialización difícilmente encontrarás trabajo.

Este es el motivo por el que, actualmente, la inmensa mayoría de estudiantes, nada más acabar el Grado de Fisioterapia, hacen un máster o posgrado en fisioterapia deportiva, fisioterapia respiratoria, fisioterapia geriátrica… El abanico de posibilidades es inmenso. Sólo he nombrado esas para que te hagas una idea.

Solo me queda decirte, en este sentido, que te asegures de que el fisioterapeuta al que acudas debe contar con esas titulaciones y mostrártelas si se lo pides. No te pongas en manos de alguien que te genere dudas o puedes salir de la consulta peor de lo que entraste.

Mejores sitios para estudiar fisioterapia en España

No todas las facultades de fisioterapia son iguales ni preparan a sus alumnos de la misma manera. De hecho, contar con un título de una determinada es sinónimo de prestigio. Aquí voy a nombrarte las mejores a mi parecer:

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Universidad Europea de Madrid: el título de fisioterapia que obtienen sus alumnos está acreditado por la World Confederation for Physical Therapy, el organismo más importante a nivel mundial respecto a la garantización de los estándares internacionales de calidad más exigentes. Cuenta con un hospital simulado dentro de sus instalaciones. En él los estudiantes realizan sus prácticas.

Universidad CEU San Pablo: obliga a sus estudiantes a realizar, para obtener el título, 1320 horas de estancias clínicas. Además, los cursos lectivos se desarrollan íntegramente en inglés, lo que es muy interesante para quienes desean buscar oportunidades en el extranjero.

Universidad de La Coruña: ya he nombrado dos centros privados en los que estudiar fisioterapia, así que ahora me toca hablarte de uno público. La principal baza de esta universidad es que obliga a sus alumnos a desarrollar 42 créditos de prácticas en clínicas especializadas y que, además, les ofrece multitud de alternativas para que pongan en práctica sus conocimientos de forma social y benéfica.

Universidad de Alcalá de Henares: permite cursar el Grado de Fisioterapia siguiendo tres itinerarios diferentes: el tradicional, Procesos de Salud de la Mujer o Ejercicio Físico y Deporte. De este modo, al acabar los estudios, los alumnos están más especializados en una rama y pueden escoger un máster o un posgrado más exigente.

Fíjate en si tu fisio se sacó su título en cualquiera de estas universidades y, si es así, estás de enhorabuena.

Espero haberte ayudado a entender mejor la labor sanitaria de los fisioterapeutas y a hacerte comprender que los necesitas más a menudo de lo que piensas. Si quieres añadir algo más o tienes alguna duda, ¡déjame un comentario! Estaré encantado de responderte y le serás de ayuda a muchas personas en tu misma situación.