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El mejor fisioterapeuta de Madrid

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Quienes piensan que no tienen tiempo para hacer ejercicio,
tarde o temprano tendrán que hallar tiempo para enfermarse”.
Edward Stanley


Querido lector o lectora, vas a leer uno de los artículos que más alegría me da de escribir de todos cuanto he escrito para Recomendaciones y Tendencias.

No es un texto sencillo, ya que cuando escribo sobre algo que me toca directamente, (y pronto verás que esto lo hace, y de qué manera), las palabras y sentimientos, por curioso y extraño que pudiera parecer, salen de una manera diferente, es posible que más lenta, a cuando escribes sobre algo que no te resulta tan personal.

Ya te aviso, para que no digas que no te lo dije, que cuando me preparo para hablar del mejor fisioterapeuta de Madrid, estoy hablando del segundo mayor de mis hermanos, mi hermano Manuel.

A continuación voy a describirte unas preguntas preguntas frecuentes que es posible acudan a tu mente en este instante;

  • ¿Tu opinión sobre el mejor fisiterapeuta de Madrid es subjetiva? Sí, absolutamente.
  • ¿Van a ser tus opiniones condicionadas por tus propias experiencias? Por supuesto, rotundamente sí. De hecho, todo cuanto hago, pienso y digo en mi vida, está absolutamente basado y ligado a mis experiencias personales y a las experiencias de las personas que conozco.
  • ¿Has escrito este artículo sólo porque es tu hermano y quieres darle publicidad gratuita de manera desinteresada? Sí al 100 %. Tengo el honor de escribir sobre una persona que es maravillosa y reconocida en su profesión, y además tengo la suerte de poder hacerlo de una manera cercana, así que desde luego no quería perder esta oportunidad.
  • ¿Has sido tratado por otros fisioterapeutas? Sí, no demasiadas veces, pero sí que he alguna que otra vez me ha visto otro fisio. Ya sabes, alguno de la seguridad social, algunos fisios del centro donde voy a darme masajes rehabilitadores y de mantenimiento al salir de la piscina, etc. Pero lo cierto es que ni siquiera mi hermano me ha tratado en muchas ocasiones. Como ya sabes, en casa de herrero cuchillo de palo, por eso, imagínate qué valor tengo para escribir este artículo 😉

Una vez que he aclarado algunas preguntas y respuestas que puedo imaginar suscitarán cierta desconfianza al los lectores, continuemos.

Centro Atlas, Fisioterapia en Madrid

el-mejor-fisioterapeuta-de-madridSi ya me has leído alguna vez, posiblemente sepas que, cuando escribo, siempre busco en el cajón de mis experiencias más personales, a lo que algo o alguien me ha hecho sentir.

En el caso particular de mi experiencia siendo tratado por mi hermano Manuel no tengo que irme muy lejos a buscar, ya que me acuerdo perfectamente todas las veces que he tenido la suerte y el honor de ser tratado por él y haber atravesado las acristaladas puertas de su clínica con alguno de mis muchos y frecuentes dolores de espalda debidos a mi escoliosis.

Digo suerte porque el cabroncillo de mi hermano tiene tantos pacientes y está tan liado, que cuando le pido cita tarda 1.000 años en dármela.

Y cuando digo honor, también sé de qué hablo. Yo soy una de esas personas que piensan que si para cada problema hay una solución, para muchos de los problemas que el cuerpo tienen, la mejor de las soluciones es un fisioterapeuta. Y si encima tienes la gran suerte de tener uno cerca que te va a tratar nada más y nada menos que como si fueses su hermano, mucho mejor aún.

Para hacer este texto más entrentenido, voy a contarlo en forma de tres pequeñas historias, de tres experiencias reales que yo he tenido con Manuel, y al final, te diré por qué creo que mi hermano es el mejor fisioterapeuta de Madrid.

“Encontrar la salud debe ser el objetivo del terapeuta,
cualquiera puede encontrar la e
nfermedad.”
Dr. Andrew Taylor Still

 




Primera Experiencia. Mi cuerpo es pura armonía. La importancia de prevenir y de mantener.

Hace unos años me volví loco con la natación, iba a la piscina entre cuatro y cinco veces por semana. Me vi obligado a tomar esa decisión porque, como consecuencia de mi trabajo de varias horas al día sentado en una silla, mi querida espalda no se acostumbraba a una posición poco o nada ergonómica. Por esa razón, los maravillosos efectos de la natación y sus incontables beneficios, acudieron a mi llamada.

Día tras día disfrutaba un poco más yendo a la piscina y, en muy pocos meses, empecé a presumir de hacerme más de 50 largos sin apenas pestañear. Además, añadía a mis entrenamientos en la piscina alguna salida a correr y algunas sentadillas y flexiones en la mañana.

Ese dolor casi contínuo de mi espalda desapareció y en su lugar un ligero tono muscular afloró. Todo iba bien y la vida me sonreía hasta que un día mientras hacía un largo a braza, una de esas patadas mal dadas me hizo polvo mi rodilla.

Llamé a mi hermano y me citó para esa misma semana y, tras una sesión con él de apenas 45 minutos, me di cuenta de lo fascinante de la profesión de fisioterapia. Apenas trataba mi pierna y mi rodilla, resulta que los fisios entienden el cuerpo como un solo elemento, y si un día acudes al fisio por un dolor en tu dedo gordo del pie, por una razón que sólo ellos entienden, contorsionarán tu espalda y pondrán tu cuerpo en posiciones que ni imaginabas eran posibles, después tratarán tu cuello y todo tú, si que tú, aún sepas cómo diablos ha sucedido.

El caso es que después de darme un repaso a todo mi cuerpo, me citó para que volviera unos días después. Al día siguiente me dolía todo, y de no haber sido porque era mi hermano, le habría denunciado, porque esas agujetas que tenía en todo el cuerpo no eran ni medio normales, ¡estaba peor de lo que había ido!

Se lo conté y se rió, y me dijo que no me quejase tanto y que en uno o dos días se pasarían esos dolores y me sentiría mejor, me dijo además que no olvidase la cita.

Cuatro días después me presenté en su clínica de nuevo y el proceso se repitió más o menos, pero en esta ocasión prestó atención a otras zonas dierentes del cuerpo y, aquí, se produjo la verdadera magia de la fisioterapia.

Cuando salí de la consulta no sólo no me dolía la pierna y la rodilla y los dolores se habían esfumado por completo, sino que sentí, creo que por primera vez en toda mi vida, que el movimiento de mi cuerpo era más armónico, más natural, más liviano. Todo mi cuerpo estaba recto como un palo, mi cabeza más erguida, y, todas las mujeres al pasar, me vitoreaban, ¡me piropeaban! como enloquecidas, seguramente enamoradas.

Ese mismo día sin pensármelo fui de nuevo a la piscina a entrenar un poco y probar mi nuevo cuerpo, y cuando apenas empecé con las primeras brazadas no podía dar crédito a lo que estaba sintiendo. Era como si, todo mi cuerpo, se deslizase por encima del agua con perfección absoluta, como si apenas hubiera rozamiento, como si yo de repente me hubiera convertido en un nadador experimentado.

¿Y todo esto ocurrió gracias a las dos manos y a dos sesiones de un buen fisiterapeuta?

Yo creía que era magia, pero de ninguna manera lo era. Era sentido común. Nuestro cuerpo está muy necesitado de revisiones, de reparaciones aquí y allá, de prevención, de una buena puesta a punto. Y eso, aunque yo no lo supiera, es la fisioterapia quien te lo da.

En otra ocasión, uno de esos días en los que me dolía un montón la espalda, Manuel me dijo: ¿Pero cómo no iba a dolerte? Si no haces ejercicio ni estiras y estás todo el día sentado en una silla frente al ordenador, ¡Lo extraño y milagroso sería que no te doliera nada!

Esa frase tan contundente me dio mucho que pensar. Nuestro cuerpo no está creado ni diseñado para estar sentado tantas horas diaras.

¿Tú te imaginas a un tigre en la selva sentado todo el día encima de un tronco en la misma posición? (y además en una posición muy mala).  Estoy seguro que luego no podría correr mucho para perseguir a su presa.

“El secreto de la atención del paciente,
está en interesarse por el”.
Peabody

* Aquí puedes ver a Manuel haciendo de las suyas. Es Osteópata y Fisio:




Segunda experiencia. Mis recomendaciones al Mejor Fisioterapeuta de Madrid

Como ya comentaba al inicio de este texto, mi hermano Manuel no me ha tratado profesionalmente en demasiadas ocasiones, de hecho, creo que podría contar todas las veces con los dedos de las manos. En cambio, lo que yo sí he hecho, y muchísimo, es hablar de él a todas y cada una de las personas que he conocido en mi vida y que me contaban de pasada que sufrían algún dolor en su cuerpo.

¿Por qué? Pues porque las pocas veces que mi hermano me trató, me parecieron más que suficientes para ver que tenía en la familia a un auténtico genio en su profesión, y como seguro sabes, no existe nada más fácil que recomendar a una persona que no necesita de recomendaciones.

Lo que ocurre es lo siguiente: La primera vez las personas acuden gracias a tu recomendación, pero todas las siguientes veces, volverán gracias al trato y a la profesionalidad.

Si me pongo a pensar y a echar cuentas, creo que son decenas y decenas las personas que gracia a mi sugerencia y a mis recomendaciones, han acudido al Centro de Fisioterapia y Osteopatía Atas para ser tratados por mi hermano.

Todas las personas, y créeme si te digo que todas las personas que han ido, me han agradecido y me han dicho que Manuel les ha ayudado muchísimo o les ha solucionado el problema. En serio, no es peloteo porque es mi hermano, ni tampoco es uno de esos sesgos congnitivos que me hacen pensar que todo es mucho mejor de lo que en realidad es. De lo que te hablo es de sensaciones, de percibir, de darme cuenta de que una tras otra persona me da las gracias, que una tras otra me dice que Manuel les ha quitado un dolor con el que llevaba muchísimo tiempo, que ahora se sienten por fin bien, que no se lo creen.

Estoy hablando de todo tipo de personas. Las hay con mucho dinero que estaban acostumbradas a ir a otros fisioterapeutas y a otros osteopatas o a cualquier otro tratamiento recomendado por sus seguros privados. Estoy hablado de personas a las que nunca se les pasó por la cabeza que la fisioterapia y la osteopatía es realmente una opción válida y que funciona. Estoy hablando incluso de personas que echaban verdaderas pestes de todo lo que para ellos estuviera alejados de la medicina más tradicional.

Seguro sabes de quién hablo.

Todas las personas, sin excepción, cuando han probado a mi hermano han repetido. Una tras otra ha ido haciendo la cadena de recomendaciones más grande, más larga. Siempre he sabido que es así como funcionan los buenos profesionales y los buenos negocios: Del boca a boca.

“Es vital adaptar la terapia a cada paciente,
y no el paciente a la terapia.”

Louis TJ. Landouzy.

Tercera experencia. Mi lumbago y el profesional honesto

Discúlpame, no se me ha ocurrido otro título menos horrible, pero vamos a ver si con mis explicaciones podemos darle un poquito de luz a esto.

Unos meses atrás me encontraba en casa haciendo unas ejercicios, flexiones, sentadillas, etc. Al subir de una de las sentadillas, sentí el mayor tirón que he sufrido en mi vida.

No era un tironcillo, era una pedazo de cacho de trozo de lumbalgia. Mi primer lumbago, para concretar. Yo no sabía qué me estaba pasando y por qué toda mi espalda se había atenazado. Llamé por teléfono a mi hermano con urgencia y me dijo que fuera a su clínica.

No podía prácticamente moverme, respiraba con dificultad y ni mucho menos podía ponerme las zapatillas. Estaba yo sólo en casa y tardé más de diez minutos haciendo todo tipo de cosas raras y con un grito de dolor para conseguir atarme los cordones.

Lo único que podía hacer con cierta facilidad era bajar las escaleras y, más o menos aunque con mucho dolor, caminar los pocos metros que me separaban del metro.

Después de una pequeña odisea y con el alma en vilo por el dolor, llegué a su consulta.

Después de conseguir tumbarme en la camila, él empezó a hacer una maniobra muy curiosa que básicamente consiste en poner una mano en la espalda y hacer oscilar levemente mi cuerpo de un lado para otro. Cuando parecía que por momentos se aliviaba mi dolor y la sensación incómoda, paró y me dijo: No puedo tratarte, creo que tienes un fuerte lumbago, te llevo al hospital de urgencias.

Me sorprendió muchísimo que en unos pocos minutos supo que él no era la persona adecuada para tratar mi problema, y si hay algo que he aprendido a lo largo de mi vida es que hay pocas cosas que me den más seguridad que cuando una persona sabe perfectamente qué tiene que hacer en cada situación, y del mismo modo, sabe lo que no tiene que hacer. Cuál es su campo de actuación y cuál no lo es.

Mi hermano me llevo él mismo al hospital. (Escribiendo esto me doy cuenta de que lo mejor de él es lo buena gente que es. Su consulta hasta arriba de pacientes y me hace un hueco para verme y tratarme y luego para llevarme a urgencias).

Una vez en el hospital y tras un buen rato de exploración y de tenerme en la camilla sin apenas tocarme, me dijeron que tenía una lumbalguia, así que me dejaron una hora ahí tumbado sin moverme con unas pastillas muy fuertes, después, me pude ir a casa. Estuve tomando esas pastillas bestiales durante 7 días hasta que despareció.

El caso es que, si hay algo en lo que me siento increíblemente orgulloso en mi propio negocio (Soy diseñador gráfico Freelance especializado en tarjetas de visita, por si preguntas ;)) es que cuando un cliente acude a mí para preguntarme una duda o que le haga un trabajo, si veo que yo no puedo ocuparme le recomiendo rápidamente a quien sé que tiene la respuesta, a quien sé que puede ayudarle.

¿Cuándo va a enterarse este país de que lo que necesitan las personas es ser tratadas bien, independientemente de quién sea?

Quizás no ganes dinero en ese momento, pero te garantizo que lo ganarás multiplicado por un millón en otras ocasiones. ¿Por qué? Porque darás seguridad, te verán como un referente, te verán como una persona que no tiene ningún problema en decir: “Yo esto no lo sé pero si llamas aquí quizás te ayuden”.

Ese es mi hermano Manuel y siempre me lo demuestra. Él está tan seguro de todo lo que sabe, como lo está de lo que no sabe. ¿Y sabes qué? Eso, par mí, no tiene precio.




Por qué creo que mi hermano Manuel es el mejor fisio de Madrid

Esta es sin duda la parte en la que más voy a disfrutar del artículo. Manuel es mi fisio favorito de Madrid por cómo me trata, por el trato que tiene hacia las personas que recibe, por cómo contesta al teléfono a sus pacientes, por cómo escucha los problemas de las personas que van a verle.

Quizás a mí no me ha tratado en muchas ocasiones, pero lo que sí he hecho es ir a su clínica 10 millones de veces y le he visto trabajar.

Para mí manuel es el mejor fisio de Madrid por cómo destila amor por su profesión, es el mejor fisio de Madrid porque me doy cuenta de que es una persona que tiene toda la pasión que le falta a la mayoría de las personas que dirigen su propio negocio, es el mejor fisio de Madrid porque nunca desde el principio de su periplo como fisioterapeuta ha dejado de estudiar y de formarse, es el mejor fisioterapeuta de Madrid porque constantemente piensa que aún puede saber algo más, siempre piensa cómo puede ayudar a más personas, y además, siempre se plantea qué parcela del conocimiento aún no ha explorado y puede estudiar.

Pienso que Manuel es el mejor fisio de Madrid por cómo trata a las personas que trabajan con él en su centro, por su gran sentido del humor, por cómo busca formas de que las personas que estén a su lado se sientan un poco más a gusto, y, por si todo eso fuera poco, es mi fisioterapeuta favorito de Madrid porque cuando me ha tratado por algún dolor o problema, he pensado que estaba haciendo auténtica magia con mi cuerpo.

“Mi hermano hace magia, es un mago”, es la frase que le digo siempre a todas aquellas personas que les recomiendo que vayan a verle. Pues no, me ha costado mucho tiempo aprenderlo, pero no, lo que hace mi hermano no es magia, se llama fisioterapia.

“Si detectamos una parte del cuerpo que esté enferma, debemos buscar la causa que produce la dolencia, y no solamente los efectos externos que provoca“.
Paracelso.

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Y con esto doy por terminado mi artículo en el que hablo del que para mí es El mejor fisio de Madrid. Espero de corazón que te haya gustado.

Si quieres, pide una cita con él:

Pide cita con Manuel por email: citas@osteopatiaatlas.com
Llámale al móvil: 669 23 17 56
Llámale al fijo: 91 715 57 78

Y no olvides decirle que vas de parte de su hermano pequeño 🙂

 

El mejor osteópata de Madrid, logotipo Centro osteopático Atlas

 

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Pienso que la vida se mide en ilusiones. Pensar en proyectos y ver cómo te ilusionas sólo con la sensación de que podrían ser realidad. Pero también la vida es movimiento, poner tu cuerpo a funcionar acompañando a las ideas, viéndote a ti mismo crear algo de la nada y sentir que eres útil y poderoso sólo por el mero hecho de ver que puedes, que puedes mirar la vida con ojos de constructor y no sólo con mirada de un turista que pasa por la vida sin despertar un sólo sentimiento, sin aprender, y sin enseñar absolutamente nada.
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(Viajar sólo a Marrakech, es mi primer Ebook publicado).

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