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DIEZ cosas que he aprendido como MATRONA

Hace unos días quedé a comer con mi tía Araceli, la hermana de mi madre, la cuál se ha jubilado hace sólo unos meses tras toda una vida trabajando como matrona. Me parece una mujer con una tremenda sabiduría y siempre he pensado que, lo que ella me cuenta en nuestras conversaciones, debería conocerlo el mundo el entero.

Por eso le pedí por favor que escribiera un artículo describiendo alguna de sus experiencias en su trabajo y, finalmente, me ha sorprendido con las DIEZ cosas que ha aprendido como matrona.

Espero que sus reflexiones te gusten tanto como a mí.

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Después de una buena copa de vino uno de mis sobrinos favoritos me lanzó esta pregunta, y yo no tuve mas remedio que reconocer lo difícil de la tarea; ¿Cómo resumir en diez puntos la experiencia de 43 años?. ¿Qué tienen en común la chica de 20 años que asistía a los partos como si de una cadena de montaje se tratara , (aclaro que eran los años en que las parejas eran premiadas por formar cuanto más numerosas familias mejor) y la mujer que se jubiló con 63?.

Intentare resumir en estos diez puntos lo esencial de mi maravilloso viaje a través de la profesión mas bonita, apasionante y antigua, que tuve la fortuna de elegir.




1) Sabes más de lo que crees

Todas las mujeres del planeta están perfectamente diseñadas para poder gestar, parir y criar a sus hijos por ellas mismas y sin ayuda de nadie, y es una enorme arrogancia por parte de los profesionales de la obstetricia intentar siquiera hacerles un poco de sombra, en un intento de tener un protagonismo absoluto.

Todo está medicalizado y se le hace creer a la mujer que no es capaz de parir si no tiene un médico delante y varias matronas.

Se consigue que las mujeres tengan miedo y acaba pareciendo que un acto tan natural y cotidiano sea considerado como algo excepcionalmente dificil.

Tranquila, sabes más de lo que crees.

2) No siempre es necesario un ginecólogo

Sólo en casos excepcionales es necesaria la intervención de un ginecólogo. Hay que intentar a toda costa desmedicalizar o sobremedicalizar un hecho tan natural como es el traer un hijo al mundo.

Lo más normal y frecuente es que la mujer, con el hecho de estar acompañada por otra mujer que la sepa apoyar y comprender por haber pasado por la misma experiencia, tenga suficiente y se sienta cuidada y arropada.

3) Cuídate más que nunca cuando estás embarazada

He aprendido lo importante que es la vida intrautero para la futura personita.

Es una barbaridad exigir a una embarazada que siga haciendo las mismas jornadas laborales que antes como si esto fuera el anuncio de Evax, “¡tengo la regla pero aquí no pasa nada!“.

Durante esos meses, sé más celosa de tu espacio, de tu tiempo, de tu tranquilidad y de tu felicidad.

4) Comprende tu biología para comprenderte como mujer

No debemos nunca olvidar la biología, somos cuerpo y espíritu. Me gusta recordar la frase “somos seres espirituales en una aventura material”.

La cultura, la sociología y la economía pueden tener intereses diferentes para ambos sexos, pero biológicamente hablando los hombres están diseñados para fecundar a cuantas más hembras mejor y las mujeres estamos diseñadas para conseguir un hombre que nos traiga alimento y protección mientras estamos en las épocas vulnerables de embarazos y crianzas.

Puedes intentar no estar de acuerdo con ello, pero no por ello será menos cierto.

Más a menudo de lo que creemos somos esclavos de nuestra química y es increíble hasta qué punto nos puede afectar a hombres y mujeres unos microgramos de tal o cual hormona.

Por mas correcto que nos parezca el reparto de las tareas domésticas inherentes a la crianza, sigue siendo un eufemismo el pensar que se hace o se debería hacer al 50%.




5) Eres sabia

Todas las mujeres, por el hecho de serlo, son inmensamente sabias.

El mundo necesita de un período de preponderancia femenina para equilibrar los miles de años de dominio masculino.

A nuestro planeta le sobra testosterona tan necesaria para salir a matar una fiera o al invasor de turno y le falta progesterona y oxitocina tan necesarias para cuidarnos los unos a los otros.

6) Cada nacimiento es algo extraorinario

Todos los bebés salen del útero de su madre, perfectos, inocentes, únicos e irrepetibles. Cada nacimiento es, literalmente, un acontecimiento cósmico, algo realmente extraordinario y mágico.

La gran pregunta que debemos hacernos es, ¿en que momento empezamos a contaminar ese milagro?.

7) Aprendiendo a ser adultos

La mejor y mas rápida manera de crecer como seres humanos es ser padres.

Lo decía el filósofo Georges Bernanos, en una frase también repetida por mí cientos de veces: “La importancia de tener hijos no deriva de que los adultos críen hijos, deriva de que los hijos produzcan adultos”.

8) La verdadera liberación de la mujer

No es cierto que la incorporación al trabajo haya sido la mayor liberación de la mujer. La verdadera liberación llegó con el acceso libre a los métodos anticonceptivos.

Aunque sólo sea en la teoría, gracias a los métodos anticonceptivos una mujer puede quedarse embarazada sólo y siempre cuando ella quiera.

El poder de decisión es la verdadera libertad.

También he aprendido que el lado negativo de esa aparente libertad gracias a la incorporación al trabajo es la renuncia y frustración de miles de mujeres a las que se les ponen serias trabas para que puedan realizar su anhelo natural de ser madres.

Debería existir un equilibrio entre la importantísima (y también liberadora) incorporación al trabajo de la mujer y su deseo de ser madre, pero la sociedad aún no ha encontrado una solución.

Una de mis frases mil veces repetida es “a las mujeres nos encanta parir”. Por desgracia, son muy pocas las mujeres que pueden permitirse el gran lujo de vivir en plenitud sus instintos.

Sin querer entrar en detalles, me hago una pregunta: ¿Tendrá esto algo que ver con la alta tasa de cáncer de mama?

9) La mercantilización del nacimiento

Jamás se debería negociar ni mercantilizar nada relacionado con la salud y mucho menos con los momentos sagrados como son la entrada y salida de este planeta, es decir, en el nacimiento y en la muerte.

He tenido la fortuna de conocer muchas matronas de las de antes, (a algunas de las de ahora no les gusta llamarse así, prefieren ser enfermeras obstétricas) y ellas sabían bien que en cada nacimiento de un nuevo ser hay una energía que bien se podría considerar de celestial o de mágico o de…

El adjetivo es personal y lo elige cada madre, lo cual sólo procura ayudar a esa madre y a su hijo.

10) Todas las mujeres estamos conectadas

Siento una especial empatía con cada mujer del mundo, no sé cómo explicarlo, sencillamente lo siento dentro de mí.

He aprendido que la VIDA es una infinita cadena que me une a mí con todas las mujeres que antes que yo pisaron esta tierra, y de algún modo con todas las que la pisarán por siglos y siglos.

Esto a nivel científico, también de algún modo que no acabo de entender, creo que podría estar demostrado por el adn mitocondrial, que a mí me parece un hallazgo de lo mas sugerente para nuestra especie.

***

Creo que podría seguir escribiendo páginas y páginas, pero como síntesis y respuesta a mi sobrino considero suficiente lo dicho.

Sólo me resta dejar constancia de mi gratitud a las miles de mujeres que han hecho el milagro de que yo, muy frecuentemente pensara, que en vez de pagarme debería ser yo quien pagara por realizar mi maravilloso trabajo.

Si conoces a alguna mujer que crees que le gustaría leerlo, por favor compártelo.

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Fotografías sacadas de @unplash. Foto 1, foto 2.

 

 

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1 COMENTARIO

  1. Cuánta sabiduría reflejan esas palabras, es una pena no encontrarse con más gente que piense de esa manera. Soy una mujer embarazada, en la semana 32, es mi tercer embarazo, así que me he permitido dejar de acudir a las citas con mi matrona, muchas gracias pero para que me tomen la tensión me pesen y me suelten los 4 consejos facilones que se encuentran a la primera de cambio en Internet, no me desplazo hasta el centro de salud. Me gustaría que la matrona me aportara otra visión de lo que es estar embarazada, algo que afecta a la mujer en todo su ámbito que va desde sus relaciones de pareja y con sus otros hijos si los tiene, hasta con ella misma, sus emociones, sus miedos, sus pensamientos, todo. Ya que como dice Araceli en su artículo, sí que pasan cosas cuando estás embarazada, nada sigue igual, aunque algunos se empeñen en no querer verlo, me refiero sobretodo en lo que respecta a la mujer embarazada y su relación con el trabajo. En un mundo mejor habría más matronas como Araceli, sabias mujeres que ayudan a otras a entender su embarazo en toda su inmensidad.

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