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Congeladores: Guía sobre congelación y recomendaciones para comprar el tuyo

En este artículo vas a leer TODO lo que necesitas para congelar tus alimentos y para conservarlos mejor, como por ejemplo con estos contenedores de vidreo. Si luego lo deseas, puedes darte una vuelta por nuestro artículo de los mejores congeladores verticales.

¿Qué es la congelación?

Desde hace miles de años, el hombre ha tratado de conservar los alimentos necesarios para su sustento.

Las técnicas de conservación tradicionales (como la salmuera, cocción, etc), conducían, sin embargo, a cierta alteración de los alimentos en el peso, en el aspecto, y en sabor originales y, lo que es más grabe, disminuía sus características nutritivas, especialmente por lo que se refiere al contenido en vitaminas.

Este aspecto negativo solución en el más moderno de los métodos de conservación: La congelación a baja temperatura.

La congelación a 35º bajo cero y aún más bajas representa para los alimentos algo así como un letargo, un largo sueño invernal, finalizado el cual, vuelven a adquirir, casi totalmente las características que tenían antes de la hibernación.

Para algunos alimentos se ha probado, científicamente, que el proceso de congelación llega inclusive a mejorar sus características.

Además, la ciencia ha demostrado que la congelación confiere a determinados alimentos una mayor digeribilidad haciéndolos más asimilables que cuando están frescos, ya que con la descongelación están preparados para el proceso digestivo.

Por todas estas ventajas se puede afirmar que, ahora la congelación a baja temperatura será la técnica de congelación del futuro.

El éxito y la difusión que el congelador tiene en los países más desarrollados del mundo, no hacen más que confirmar lo expuesto anteriormente.

En estos países no hay núcleo familiar donde no exista un aparato para la congelación y conservación de los alimentos a baja temperatura.

¿Por qué congelar en casa?

La congelación doméstica de alimentos frescos y platos cocinados permite a la persona encargada del manejo del hogar tomar parte activa en la vida hogareña, simplificando uno de los trabajos más incómodos del hogar: la cocina, con un mínimo de atención, cada persona encargada del hogar puede realizar sensibles económicas de tiempo, dinero y fatiga, con el resultado de poder dedicar más tiempo a actividades más productivas, como la educación de los hijos o su enriquecimiento culturar.

Un congelador en la práctica:

  • Un congelador da la posibilidad de congelar en casa sus propias especialidades gastronómicas.
  • Es un cómodo restaurante cuando no hay tiempo para cocinar, y los domingos hace de panadería.
  • Permite hacer compras masivas obteniendo mejores precios y pesos netos.
  • Ayuda a la persona encargada del hogar de casa a organizarse mejor y a obtener mayores resultados con menores esfuerzos.
  • Permite disponer durante todo el año de alimentos frescos y nutritivos, con la ventaja de saborear, fuera de su estación las deliciosas verduras o frutas cuando es mejor su precio en el mercado.

¿Qué congelar?

Prácticamente se pueden congelar todos los alimentos, incluidos los platos ya cocinados y preparados para ser consumidos.

Algunos alimentos serán, naturalmente, más interesantes que otros para su larga conservación.

Los criterios a seguir de los alimentos a seguir en la elección de los alimentos a congelar son dos:

Estacionalidad: Es convenientes congelar los productos que están disponibles solamente en determinadas épocas del año: verduras, frutas de estación, caza, etc.

Así su disponibilidad se prolonga en el tiempo.

Cantidad conveniente: Este criterio se aplica en dos casos:

  1. La congelación es conveniente para aquellos alimentos perecederos, cuya compra en grandes cantidades (individualmente o en combinación con parientes o amigos) supone reducciones sensibles económicas en el precio final.
  2. La congelación conveniente para platos especialmente refinados o para platos normales pero que requieren un largo tiempo de preparación.

Lógicamente habrá una sensible economía si se prepara de una sola vez una cantidad suficiente, que podrá conservarse mediante la congelación.

A título de ejemplo: damos a continuación una reseña de los diversos tipos de alimentos que se pueden conservar mediante la congelación:

  • Alimentos cocinados
  • Consomé de carne
  • Menestra de verduras
  • Ragut de carne
  • Salsa de tomate
  • Asados
  • Estofados
  • Pescado hervido o al horno
  • Verduras preparadas

Alimentos Frescos

  • Fruta del tiempo: melocotones, fresas, albaricoques.
  • Verduras del tiempo: espárragos, alcachofas, setas, pimientos, etc.
  • Carnes: de todo tipo.
  • Animales de corral y de caza: de todo tipo.
  • Mantequillas y quesos.
  • Pan y repostería

¿Cómo congelar?

El proceso de congelación prevé cuatro operaciones: preparación, confección, etiquetado y conservación.

Estas operaciones han de desarrollarse según determinadas reglas, que es recomendable seguir para obtener los mejores resultados.

A continuación damos algunas normas generales, válidas para todo tipo de alimentos:

La preparación de los productos

  • Como norma, hay que preparar los productos a conservar, para poder consumirlos de inmediato en el momento deseado.
  • Es necesario por tanto, eliminar los desechos en las partes no utilizables. Huesos, pieles, espinas, etc.
  • El producto ha de ser lavado y secado o, por lo menos, hay que mantenerlo siempre bien limpio.
  • Para la preparación de frutas (en azúcar o en almibar) y verduras (escaldadas) existen normas específicas.
  • Antes de pasar a la confección es aconsejable dividir los trozos de grandes dimensiones en porciones más pequeñas, esto permite efectuar la descongelación sólo para cantidad de producto que se ha de consumir.
  • Que puedan ser utilizadas en el guisado o la cocción.

La confección necesaria para congelar

El envase es necesario por diferentes motivos: protege a los productos de la deshumidificación, evita la transmisión de los olores y que las grasas se enrancien.

De la calidad del envase depende la calidad final de los productos congelados.

Los materiales utilizados deben ser impermeables al agua, aire, vapor, grasas y ácidos.

Deben ser, además, químicamente inertes. Los más aconsejables en la práctica son los siguientes:

  • El políteno (o rilsan), en rollos o bolsas.
  • El celofán especial para alimentos en rollos o bolsas.
  • El aluminio, en rollos o láminas.
  • Contenedores rígidos de aluminio, plástico o cristal.
  • Atención: El cristal deberá tener cierto espesor.
  • El paquete debe cerrarse con el máximo cuidado los materiales flexibles (politeno, celofán, etc) deben adherirse siguiendo la forma del producto o del contenedor, para expulsar la mayor cantidad posible de aire (atención a los huesos y protuberancias que puedan romper la envoltura). En la práctica: El material en láminas, bien envuelto alrededor del producto ha de ser sellado con cinta adhesiva o, más sencillamente con un elástico.
    Las bolsas, han de cerrarse con un elástico o haciendo un nudo con la misma apertura.
    Los contenedores de aluminio, plástico o vidrio se cerrarán con una lámina de politeno.
    Atención: Hay que dejar enfriar los productos a congelar antes de empaquetarlos.
    Los recipientes de vidrio o simplemente rígidos, nunca deben llenarse completamente, ya que la expansión del contenido que se produce durante la congelación, podría provocar la rotura del envase.

Etiquetado

Cada envase debe ser etiquetado indicando la fecha de comienzo de la conservación, al objeto de controlar el tiempo de almacenamiento y mantener una adecuada rotación en el consumo.

Conservación

Un correcto almacenamiento garantiza la conservación de los alimentos en condiciones óptimas. Se aconseja respetar las normas siguientes:

Los productos a congelar serán introducidos en el aparato, del congelador y haciendo contacto con esta la mayor superficie del paquete. John evite colocar los productos en el centro de la cuba. – evite colocar los productos en contacto con otros ya congelados para impedir “el calentamiento” de estos últimos.

Cuándo congelar

La congelación doméstica de alimentos frescos y cocinados es una práctica que se mantiene invariable a lo largo de todo el año. Para obtener los máximos beneficios es necesario tener en cuenta lo que ofrece el mercado en los diferentes periodos del año, para no adquirir productos fuera de estación, más y de calidad inferior.

Cómo descongelar

A continuación damos algunas reglas generales sobre la descongelación, más adelante verás algunos detalles para cada tipo de alimentos y productos que se consumen crudos (por ejemplo, frutas).

La descongelación puede efectuarse introduciendo el producto en el frigorífico, tiempo variable, el tipo y el tamaño del producto.

La descongelación en el frigorífico evita que la parte exterior del producto se descongele antes que la interior, lo cuál puede tener desagradables consecuencias en el aspecto y en la consistencia del mismo.

Productos de gran espesor que sean de cocinar a fuego fuerte o porciones de gran tamaño etc.).

Preferiblemente deberán descongelarse las piezas de espesor superior a los 3 centímetros, para que la parte externa se puede cocer antes de que el interior haya podido descongelarse.

Para ello es aconsejable descongelar las partes a temperatura ambiente ligeramente caliente (a baño María, horno templado, etc.), teniendo cuidado de no extraer las del embalaje hermético hasta que no estén completamente descongelada. A continuación se puede proceder normalmente a su época su cocción.

Productos de gran espesor que sean de cocinar a fuego lento, (por ejemplo: Carne asada de cerdo, carne hervida).

Para estos productos no es necesaria la descongelación. El tiempo de cocción es más largo y la temperatura alcanza valores elevados, la descongelación se produce antes de que la parte superficial esté cocinada.

Cosas importantes que hay que recordar sobre la congelación de productos

  • La congelación de los productos se obtiene manteniéndolos en el congelador regulado al máximo de frío, durante 24 horas por lo menos. Pasadas las 24 horas el aparato vuelve a regularse al nivel normal de frío.
  • No es aconsejable congelar de una vez cantidades de alimentos superiores al 10% de la capacidad del congelador.
  • Abrir lo menos posible la puerta del congelador, para evitar pérdidas de frío con la consiguiente elevación de temperatura (esta debe ser siempre inferior a los 18 grados bajo cero).
  • En caso de interrupción de corriente, mantener siempre cerrado el congelador: Con una carga y una temperatura exterior media, los alimentos resisten sin alterarse de 12 a 24 horas. Sin embargo, es necesario poner el aparato en funcionamiento cuanto antes.
  • Mantener las paredes del congelador lo más limpias posible, eliminando de vez en cuando la escarcha que se forma por condensación de la humedad, (la escarcha dificulta la transmisión del calor, elevando, por tanto, la temperatura interna del congelador).
  • Si es necesario proceder a la limpieza del congelador, esta operación ha de efectuarse cuando la carga es mínima, usando una solución de bicarbonato de sodio. Los alimentos que están ya congelados y almacenados se conservan mientras tanto, en el frigorífico, envueltos en papel de periódico. Después de un máximo de 3 horas, el congelador debe haber alcanzado los 18ºC necesarios para introducir de nuevo en los alimentos congelados,
  • Una vez descongelado el producto, incluso parcialmente, no volver a congelar por ninguna razón. Si se trata de un alimento cocinado, ha de consumirse cuanto antes, si se en este último caso el producto puede volver a congelarse después de la cocción y conservarse durante largo tiempo.

Alimentos cocinados

No existe limitación para el número y el tipo de alimentos cocinados que se pueden congelar: Pan, salsas, asados, verduras, etc. Hasta los platos más refinados.

Sin embargo, hay que tener en cuenta algunas advertencias en la preparación de platos cocinados para congelar.

El tiempo de cocción

Para los alimentos que se han de conservar ya cocinados, el tiempo de cocción tiene que ser reducido respecto al normalmente previsto, ya que la cocción se completará durante la descongelación, antes de servirlos en la mesa.

Sal, especias y salsas

Es aconsejable emplear poca cantidad durante la preparación: Se podrán añadir a placer durante la preparación siguiente a la descongelación.

Guarniciones

Las guarniciones con mayonesa, antes, fotos de limón, sí, han de añadirse después de la descongelación de los platos, antes de proceder a su consumo.

Cómo congelar queso, mantequilla, huevos

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  • La mantequilla y el queso pueden ser congelados poniéndolos en bolsas de plástico con su misma envoltura original.
  • El tiempo de conservación para la mantequilla es aproximadamente de 6 meses, mientras que para el queso es aproximadamente de 4 meses (si es cremoso nata, cabra, etcétera) o 6 meses para el queso más consistente (como el manchego, curado, gruyere, etc.).
  • La descongelación del queso y de la mantequilla se hace poniéndolos en el frigorífico.
  • Es conveniente tener también una pequeña reserva de huevos para el periodo de escasez que es cuando su precio es muy elevado.
  • Los huevos no se pueden congelar enteros. Se rompen los cascarones y se vierten en vasitos tipo yogur o helado, etc.), se congelan y después se ponen en bolsas de plástico. Si se van a utilizar para dulces o tortillas, pueden estar batidos con aderezo de azúcar o sal. La duración es de 3 meses.

Cómo congelar pastas y arroces

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No es aconsejable congelar las pastas y arroces con caldos o menestras porque tienden a perder consistencia cuando se congelan junto a los líquidos. Se pueden añadir después de la descongelación de los líquidos y proceder a su cocción normal.

Antes de la confección, lo platos preparados se enfriarán y se pararán en cantidades suficientes para el consumo normal de una comida. Después se introducirán en contenedores de aluminio o vidrio. Hay que cuidado de no llenar los recipientes hasta el borde, (el contenido aumenta de volumen durante la congelación) los alimentos del aire, con aluminio, bolsa plásticos, etc. Para la descongelación y sucesiva preparación insultar la tabla anterior.

Cómo congelar alimentos frescos

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Antes de ser congelada, la carne muy fresca se dejará macerar en el frigorífico a temperaturas de 1 a 3 grados durante dos o tres días, o bien a temperatura ambiente, un periodo de 1 o 2 días. Para la carne normalmente fresca (adquirida en dental) esta operación no es necesaria.
Antes de proceder a la congelación, la carne se preparará en las cantidades previstas para su consumo.

Puede ser conservada con o sin hueso, aunque es aconsejable deshuesarla para evitar un inútil desperdicio de espacio en el congelador. Las grasas en exceso han de eliminarse ya que se reducen el tiempo de conservación.

Cada trozo se envuelve en hojas de aluminio o plástico, teniendo cuidado de eliminar al máximo las bolsas de aire. Los bistecs y los filetes se pueden conservar apilados en número de tres o cuatro, entre ellos con una hoja de aluminio sellándolos todos en bolsa de plástico.

Es aconsejable, de todas las maneras, no congelar grandes piezas de carne, porque en el interior de las mismas la congelación sería demasiado lenta.

Las piezas de pequeño espesor se pueden cocinar directamente sin descongelarlas previamente, mientras que es aconsejable descongelar las piezas de mayor espesor, colocándolas frigorífico durante unas 12 horas aproximadamente.

Cómo congelar animales de corral y caza

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  • Para una buena conservación, los animales de corral y caza deberán prepararse como si se fuesen a cocinar directamente.
  • El animal se limpiará muy bien y, a continuación, se eliminará el plumaje o piel, arando tripas cabeza y patas.
  • Todos los despojos tendrán que ser separados, como la grasa en exceso, que reduce el tiempo de conservación.
  • Los despojos se pueden conservar separadamente, reduciendo los en bolsas de plástico, después de haberlos limpiado y secado cuidadosamente. Animal limpia, se deja macerar (si es muy fresco) algunas horas en el frigorífico, de se puede trocear un
  • A propósito de la preparación, es importante recordar que no conviene introducir el relleno en el animal antes de la congelación, en perjuicio del resultado final.
  • Para el envasado, tanto si se conserva el animal entero como por piezas, se pueden emplear hojas de plásticos de aluminio.
  • En cualquier caso, cada pieza ha de envolverse separadamente.
  • La descongelación se hará colocando el frigorífico durante algunas horas las piezas congeladas.
  • Las piezas pequeñas se pueden cocinar directamente.

Cómo congelar fruta

Congelar frutas

  • Congelar fruta fresca y completamente madura. Para una buena y prolongada conservación y para no alterar el color, es necesario empaquetar la mayor parte de la fruta cubriéndola con azúcar o almíbar. La elección de uno de los dos sistemas depende del uso que se hará después de la congelación.
  • El azúcar es aconsejable, tanto para la fruta que será cocina o usada para pastelería, como para la que se consumirá cruda.
  • El almíbar se puede usar para la fruta que ha de servirse cruda. Se preparará vertiendo el azúcar en agua hirviendo, moviéndola hasta que se haya disuelto completamente.
  • La fruta mantiene inalterado el color si se sumerge en zumo de limón antes de recubrirla de azúcar o si se añade limón al almíbar.
  • Para el envasado se aconseja el uso de bolsas de plástico para la fruta con pulpa dura y el empleo de contenedores de aluminio de vasijas de cristal para la recubierta de almíbar. No se debe llenar completamente el contenedor, para permitir la expansión del contenido.
  • El contenedor o la vasija se cierra después con una hoja de plástico.
  • Para facilitar la absorción del azúcar por parte de la fruta es aconsejable poner las bolsas en los contenedores así confeccionados en el frigorífico, por lo menos durante una hora, antes de introducirlos en el congelador.
  • Nota: Toda la variedad de fruta se comporta del mismo modo.

Cómo congelar verdura

Cómo congelar verduras

  • La buena calidad y la mejor frescura posible son condiciones necesarias para una buena y larga conservación de la verdura mediante congelación.
  • La preparación de la verdura necesita, generalmente, además de una limpieza cuidadosa, el escaldado en agua caliente. Esta operación, necesaria para la buena conservación, se hace hirviendo agua en un recipiente lo suficientemente grande como para introducir un escurridor que contenga la verdura a escaldar. El tiempo de escaldado debe ser contado a partir del momento en el que el agua empieza a hervir.
  • Después de enfriada y secada, la verdura se empaqueta en bolsas de plástico, teniendo cuidado de que salga la mayor cantidad posible de aire y cerrando el saquito con cinta adhesiva.
  • No es necesaria la descongelación para la verdura que debe cocerse antes de ser servida: Puede sumergirse directamente en agua caliente y salada.
  • Para la verdura que ha sido escaldada antes de la congelación, el tiempo de cocción es ligeramente inferior al requerido normalmente.
  • La descongelación de la verdura que se va a consumir cruda (pepinos, etc.) puede hacerse en el frigorífico a la temperatura ambiente.
  • Finalmente se ha de tener presente que la verdura para consumir cocida puede ser congelada también después de la cocción.

Cómo congelar pescados

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  • El pescado para congelar (atención: tiene que ser fresco), debe prepararse como si fuera cocinarse inmediatamente, es decir, se debe limpiar perfectamente quitándole las tripas, la cabeza, la cola y las aletas. Los pescados grandes pueden trocearse en filetes.
  • La confección se hacen envolviendo cada pescado o filete en hojas de plástico o de aluminio. Se pueden envasar también varios pescados o filetes en una sola bolsa bien cerrada, teniendo cuidado de separar cada pescado o filete de los otros.
  • La descongelación no es necesaria para los pescados pequeños y los filetes, los cuales pueden ser puestos directamente en el lugar de cocción, (sartén, etc.). El tiempo de cocción en este caso es ligeramente mayor del normalmente necesario.
  • Los pescados grandes deben ponerse a descongelar en el frigorífico por un tiempo de 12 a 24 horas antes de ser cocinados.

Cómo congelar langosta, cangrejos, gambas, cigalas, etc

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  • Para la mejor conservación (duración hasta 3 meses) han de hervirse 10 – 15 minutos en agua caliente no salada, y después enfriarse rápidamente.
  • La carne se extrae de la cáscara y se congela en bolsas o en hojas de plástico bien cerradas.
  • La langosta puede también congelarse entera. Se pondrá en agua caliente no salada durante 5 minutos, (el crustáceo adquiere así un bello color rojo-anaranjado) y después se enfría rápidamente y se envuelve en plástico para la congelación.
  • Gambas, cigalas, langostinos, etc.
  • Se conservan crudos, después de haberlos limpiado quitando cabezas y patas (hay que quitarla después de la descongelación). Congelar envolviéndolos en hojas o en bolsas de plástico.
  • Se conservan durante 3 meses.

Cómo congelar moluscos como ostras, mejillones, chirlas, almejas, berberechos, etc

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Después de la limpieza común (eliminación de arenas y otras impurezas mediante inmersión en agua fría salada) los moluscos se extraen de la concha teniendo cuidado de conservar el líquido que contienen. Después, en un recipiente de vidrio o de aluminio, los moluscos se crubren con su líquido filtrado y con agua salada. Se cierra el recipiente, dejando el espacio necesario para el líquido contenido.
La duración de la conservación es de 3 meses.

Cómo congelar pan y repostería

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  • Pan: Se conserva mucho mejor envuelto herméticamente en hojas de plástico.
    La descongelación se puede hacer a la temperatura ambiente o mediante calentamiento en el horno. En este segundo caso, los panecillos resultan más crujientes.
    La duración de la conservación del pan es aproximadamente de 6 meses.
  • Tartas y pasteles: Todos los tipos de tartas y pasteles excepto la tarta de crema y los dulces que contienen demasiada grasa como fritos, mantecados, etc. pueden conservarse perfectamente mediante congelación .
  • El dulce se prepara según la receta normal, teniendo en cuenta sólo estás precauciones:
  • El recubrimiento con huevo montado “a punto de nieve” o crema se hace después de la descongelación.
  • Para el pastel de frutas plum cake, untar la pasta con mantequilla fundida antes de extender la fruta. Esta operación evita que la pasta absorba la humedad de la fruta.
  • Es necesario que el empaquetamiento en hojas de aluminio o de plástico sea después de que el dulce esté bien enfriado en el frigorífico o después de haberse enfriado durante unos minutos en el congelador.
  • La descongelación se puede hacer a la temperatura ambiente, después de haber quitado la envoltura, o inclusive directamente en el horno.
  • La duración de la conservación es aproximadamente de 6 meses.

Fotografías extraídas de forma gratuita de Unplash.

¿Cómo elegir un congelador? Aspectos más importantes a tener en cuenta

  • Capacidad de almacenamiento: La capacidad de un congelador se mide en litros y los más comunes van entre los 145 y los 250, aunque por supuesto hay congeladores muy espaciosos que llegan hasta los 300 litros. Si quieres un congelador con más capacidad, mírate los de tipo arcón.
  • Potencia: La potencia de un congelador suele determinar la temperatura bajo cero que puede aumentar, aunque ten en cuenta que, a mayor potencia, mayor es el consumo.
  • Luz interior: La mayoría de los modelos de congeladores verticales vienen ya con la luz integrada, lo cuál te vendrá muy bien para ver el interior. Asegúrate al comprar tu congelador que puedes tener luces de repuesto en caso de necesidad.
  • Visagras en ambos lados: Cambiar la puerta de tu congelador es una tarea que puede llevarte no más de 10 minutos. Desmontas la tapita superior, quitas la tuerca arriba, quitas la tuerca abajo, y pones la puerta que se abra para donde más te gusta. MUY cómodo.
  • Alarma de pitido para puerta abierta: Si se va la luz en casa, querrás que tu congelador te avise, así por lo menos podrás pensar qué hacer con la comida antes que de se descomponga. Además, si te pasas mucho tiempo embobado mirando qué hay dentro, también te dará un toque de atención.
  • Botones exteriores de control de temperatura: Algunos de los mejores modelos congeladores verticales tienen botones exteriores e incluso una pantallita led que te indica la temperatura. Muy útil.
  • Desagüe: esUn desagüe hará que, cuando tengas que iniciar el proceso de descongelamiento, la tarea te resulte pan comido.

¿Cómo limpiar un congelador vertical por dentro? Pasos.

Planchar, limpiar las ventanas y quitar la suciedad del congelador son, sin duda, las tres tareas domésticas que más odio. Sin paños calientes. Cada vez que me toca hacer cualquiera de ellas maldigo y blasfemo, pero es lo que hay. Como lo he hecho unas cuantas veces, puedo explicarte tranquilamente el proceso. Eso sí, antes tengo que darle las gracias a mi madre, que es la que me ha dado los mejores trucos para limpiarlo y sin la que sería incapaz de escribir esto:

  1. Apaga el congelador. Más que nada, porque si no lo haces la alarma por apertura te va a volver loco.
  2. Saca todo lo que hubiese dentro. Aprovecha y tira esa barra de pan duro que lleva allí desde que te mudaste y que podría servir como arma homicida. Lo que esté bien ponlo en bolsas isotérmicas para que aguanten bien mientras limpias el congelador.
  3. Retira los cajones y las bandejas. Yo siempre lleno la bañera de agua, echo un buen chorro de Fairy y las dejo en remojo mientras limpio el interior del congelador. Así luego es más fácil quitar la suciedad.
  4. Limpia las bobinas. Las bobinas sucias son ineficientes, su funcionamiento es más costoso y pueden desgastar el compresor más rápidamente, para ello puedes usar un cepillo de margo largo como este;
    Cepillo largo para limpiar el congelador
  5. Si tu congelador no es No Frost, lo siento amigo. Deja las puertas abiertas, pon unos cuantos trapos en el suelo y espera a que la escarcha se ponga blandita para poder quitarla. En caso de que sí lo sea, olvida este paso.
  6. Puedes aprovechar para mover el congelador y limpiar debajo y detrás. ¡Pero cuidado! La última vez que lo hice me salió un gremlin y me pidió un vaso de agua.
  7. Coge un estropajo que no arañe y empieza a darle a las paredes y al fondo. Utiliza un producto desinfectante, pero no lejía. ¡Con entusiasmo, hombre!
  8. Ve al cuarto de baño o al sitio en el que pusieses los cajones y las bandejas y empléate con el estropajo también sobre ellas. ¡Vamos, que ya queda menos!
  9. Colócalo todo en su sitio y vuelve a colocar la comida en su sitio. Si algo se ha descongelado, ten cuidado. No creo que te apetezca volver a empezar.
  10. Enciende de nuevo el congelador, ábrete una cervecita y tírate en el sofá a ver la tele y a rezar para que no tengas que volver a limpiarlo en mucho tiempo.
  11. ¡Ala! Ya tienes tu congelador como una patena. Y a mí, tras este derroche de sabiduría, me toca despedirme. Espero haberte ayudado a tener claro qué congelador es mejor para tu casa o tu negocio y a aprender cómo limpiarlo. Si te ha gustado (y si no también) me gustaría que me dejases un comentario contando tu experiencia. No por mí, sino por todos aquellos que no saben qué congelador comprar y a los que seguro puedes ser de ayuda.

¿Cada cuánto tiempo tengo que limpiar mi congelador vertical?

A menos que haya muchos derrames, un apagón prolongado o que vivas en un área de alta humedad, la mayoría de los congeladores pueden limpiarse a fondo una vez al año, dice Mummaw. Sin embargo, sigue las sugerencias del fabricante, ya que las recomendaciones para limpiar tu congelador varían de un modelo a otro.

Cómo llenar correctamente el congelador

A medida que llenes el congelador, permite un flujo de aire adecuado dejando espacio entre las paredes del congelador y los productos. Esto ayudará a que los alimentos se congelen adecuadamente y puede reducir el riesgo la quemadura por congelación. Si estás utilizando contenedores (cajones) para organizar los productos similares, utiliza tanto contenedores abiertos como contenedores con tapa. Los lados abiertos y el espacio permitirán el correcto flujo de aire entre los alimentos.

Contenedores de almacenamiento de alimentos de vidrio

Usar contenedores de almacenamiento para alimentos es la forma más sencilla de preservar los olores de nuestra comida y de mantener un poquito más a ralla las bacterias que siempre hay en dentro de las neveras. Si son de vidrio, mucho mejor, no querrás que tu comida deliciosa te sepa a plasticucho.

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